sábado, 19 de abril de 2008

Remembranza MAYO 68


La efervescencia revolucionaria de 1968 terminó con diferentes derrotas, pero dejó la prevalencia de la cultura de la sospecha y la autonomía del individuo. Cuarenta años después de aquella revuelta civil protagonizada por los jóvenes, el reto de la sociedad global es recuperar las actitudes que permitan enfrentarse a las nuevas formas de autoritarismo.


Un día de estos en un post mi estimado Terox me hizo un comentario, diciendo que los jóvenes son los protagonistas en las manifestaciones.

Aún recuerdo cuando en Costa Rica se hizo una manifestación para echar atrás, una ley en nuestra Asamblea Legislativa, que permitía la apertura del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), y alguien se dejo decir que los jóvenes eran manipulados para tirarse a la calle, sin darles el beneficio de la duda, de su espontaneidad, y su afán de cambiar el mundo, ya que a esas edades, podemos cambiar todo, según nuestro pensamiento.

Después se trato de criminalizar el derecho de los ciudadanos de tirarse a las calles, cuando sus intereses son amenazados, y se satanizó el termino, la democracia de la calle.

Aún recuerdo las manifestaciones de los jóvenes franceses que en la década que acaba de pasar, se tiraron a las calles para protestar en contra de una ley que les robaba sus derechos laborales, por ser exactamente eso, jóvenes, para darles todas las potestades a las transnacionales, de contratar jóvenes sin el más mínimo derecho, llamándolas leyes flexibles de contratación.

Hoy otra remembranza, para recordarnos lo que podemos lograr unidos, y podemos marcar una diferencia y ser parte de la historia que deseamos cambiar.



Un manifestante tira piedras a la policía en Mayo de 1968, en París

Por primera vez, los jóvenes asumieron el papel de sujetos del cambio social. Casi todas las movidas del 68 tuvieron en las universidades su punto de partida.



1 La efervescencia revolucionaria


El 68 fue en diversos lugares del mundo un año de ¿efervescencia revolucionaria?. La expresión es de Claude Lefort y me parece que define mucho mejor la realidad de los hechos que la palabra revolución. Ni en Berkeley, ni en Tokio, ni en Roma, ni en Berlín, ni en París, ni en Varsovia, ni en México, por citar los principales escenarios de aquella movida, estuvo en juego el poder político ni su ocupación entraba realmente en las expectativas de quienes llenaban las calles con sus protestas. La única excepción fue Praga, pero no se trataba de un proyecto revolucionario sino de un proceso de cambio desde el poder. Y fue la contrarrevolución la ocupación del país por los tanques del Pacto de Varsovia, dirigida desde el Kremlin la que echó a los que pretendían que el socialismo evolucionara hacia formas democráticas, en sintonía con los ciudadanos.


La policía vigila junto a una barricada en París en mayo de 1968

"Francia se aburre". La frase, formulada en vísperas del mítico Mayo Francés, adquirió celebridad posterior por su índole involuntariamente adivina.


A lo sumo podría hablarse de revolución cultural, como hizo Fernand Braudel, en la medida en que los tres ámbitos principales de la cultura, la familia, los media y la enseñanza, sufrieron una sacudida que les cambiaría profundamente. La gran movida fue breve y en la mayoría de los lugares se impuso el retorno al orden, la reacción restauradora. De forma brutal en Polonia y en Checoslovaquia, de forma democrática en Occidente: basta recordar que en junio el general De Gaulle arrasó en las urnas y en noviembre, Nixon gana las elecciones en Estados Unidos. La revuelta por tanto se saldó con un fracaso. Pero se había puesto en marcha un proceso, lento pero imparable, de cambio de costumbres y modos de vida, cuyos efectos políticos y legales se fueron concretando lentamente. Hoy todavía se está dando cuerpo jurídico (en España en la pasada legislatura, por ejemplo) a derechos y libertades que tienen su origen en aquel impulso. El año 1968 fue el inicio de la transición liberal que culminaría en el año 1989 con la caída de los regímenes de tipo soviético. Después vino la revolución conservadora que ha hecho de la supuesta herencia de mayo el enemigo a batir. Con la cristalización de una nueva hegemonía autoritaria se cierra, a los cuarenta años de su inicio, el paradigma que entonces se abrió.


Antidisturbios vigilan ante una barricada en París en mayo de 1968

"París es una fiesta muy distinta de la que celebró Hemingway", recuerda el escritor español Juan Goytisolo. "Los enfrentamientos con las fuerzas del orden se suceden noche tras noche y todos, menos los atemorizados burgueses, nos sentimos vagamente conspiradores".


2. La dimensión universal

Aquella efervescencia revolucionaria mundial tenía obviamente peculiaridades específicas en cada lugar. En plena guerra fría, con el mundo dividido en dos bloques, la gran contestación se enfrentaba a dos formas de poder, el imperialismo americano y el imperialismo soviético. De modo que distintas eran las formas de opresión contra las que se movilizaban unos y otros y distintas eran las condiciones en que la agitación se producía. El periodista polaco Adam Michnick, en una entrevista en Le Monde, lo explicaba así: Los eslóganes que se gritaban en La Sorbona o en Berlín oeste estaban dirigidos contra el capitalismo, la sociedad de consumo, la democracia burguesa y también contra Estados Unidos y la guerra de Vietnam. Para nosotros era una lucha por la libertad en la cultura, en las ciencias, en la memoria histórica, por la democracia parlamentaria y, en fin, especialmente visible en Checoslovaquia, contra el imperialismo soviético, no el americano.


Soldados mexicanos arrestan a un grupo de estudiantes en 1968

En México, los factores que detonaron las movilizaciones del 68 fueron la corrupción del poder y el autoritarismo. La matanza de la plaza de las Tres Culturas de México fue en cierto modo el anuncio de una enorme contracción autoritaria en América Latina.


3. El nuevo sujeto político

Por primera vez, los jóvenes, en diversos lugares del mundo asumían el papel de sujetos del cambio social. Sin duda, tiene ello que ver con el bienestar de los años de posguerra, con la demografía, que consolidaba la juventud como un periodo singularizado de la vida y con la extensión social de la enseñanza superior. Casi todas las movidas del 68 tienen en las universidades su punto de partida. Casi todas ellas eran la reacción frente a formas cristalizadas de autoritarismo.
Hay cierta tradición filosófica que explica la sociedad como un compuesto de tres partes: el ámbito familiar (la vida privada); el espacio intermedio en que los individuos tejen relaciones e intercambian mercancías e ideas (lo que se acostumbra a denominar como sociedad civil) y el ámbito del poder político (el espacio público por antonomasia). La contestación del 68 fue un intento, desde este espacio civil intermedio, de romper la presión asfixiante de un espacio familiar y un espacio político claramente retardatarios, que empezaban a ser un obstáculo para el desarrollo de las sociedades modernas. Estados Unidos y Europa vivían momentos de expansión económica. Una generación de jóvenes se encontraba ante la posibilidad de pensar en algo más que los problemas de subsistencia, pero chocaba con una cultura y unas costumbres muy rígidas a derecha e izquierda (la moral de la cultura comunista, incluso en Europa occidental, no era menos restrictiva que la moral de la cultura conservadora).


Ocupación soviética

La aventura política que pretendía acuñar un "socialismo con rostro humano", según la fórmula de Alexander Dubceck, duró de enero a agosto de 1968. La invasión de Checoslovaquia ahogó la esperanza de la democratización en la Europa del Este.

4. Las derrotas

La contestación terminó mal en todas partes. Si de una revolución convencional se hubiese tratado, habría que decir que la derrota fue total y absoluta. Puesto que distintas eran las circunstancias, distintas fueron las derrotas y sus consecuencias.
En los países del Este se impuso la represión. Pero en Varsovia aunque el movimiento fue desmantelado en sólo tres semanas, aquellas movilizaciones están en el inicio de lo que después sería el sindicalismo cristiano tan decisivo en la caída del régimen comunista. En Checoslovaquia, el retroceso fue extraordinario. La sustitución de Dubcek por el colaboracionista Husak un año después de la entrada de los tanques impuso una brutal normalización que hundió al país en una especie de purgatorio. Pero Checoslovaquia era realmente diferente de los demás porque allí sí que lo que estaba en juego era el poder, el intento de transformar el socialismo iniciado por un grupo de dirigentes comunistas.

"Seamos realistas: pidamos lo imposible"

Lo mejor de la herencia del 68 es la actitud de poner en cuestión cualquier enunciado que se nos ponga por delante.

En Estados Unidos, la tensión se desplazó a la guerra de Vietnam. 1968 fue el año de la matanza de My Lai. La tremenda herida, todavía hoy no suturada, del desastre de Vietnam marcó un par de generaciones americanas. La movilización universitaria perdió fuerza y los movimientos de derechos civiles también. La victoria electoral de Nixon cerró las esperanzas de una década que había empezado con el optimismo kennedyano. Los setenta fueron años muy amargos en Norteamérica.


Movimiento de periferia

Fue la Universidad de Nanterre donde prendió la chispa. Entonces era un lugar insípido, un vástago desnaturalizado de la vieja Sorbona, en la todavía semivacía periferia de París.


5. Las herencias

La gran contestación del 68 fue una sorpresa. Había una cierta sensación de estancamiento, de inmovilismo, en la Europa de las treinta gloriosas, un balneario protegido por el paraguas nuclear de la guerra fría. De maneras distintas, Daniel Bell y Herbert Marcuse habían advertido sobre la capacidad del sistema de integrar sus contradicciones. El desenlace de la efervescencia revolucionaria del 68 confirmó sus hipótesis. El sistema fue perfectamente capaz de asumir, trillar y triturar aquella negatividad que por unos meses alimentó el sueño del gran cambio. Y el proceso de liberalización que se puso entonces en marcha siguió caminos a veces contradictorios y, a menudo, lejanos de aquel impulso inicial. El discurso del 68 tenía mucho de libertario y de crítico con el Estado, más tarde la crítica del Estado, en manos de los liberales conservadores que pusieron en marcha la revolución de los ochenta y noventa ¿ésta sí que concernía directamente a la conquista del poder? se convirtió en desprestigio y debilitación del Estado en lo económico y en despliegue del control social en lo político.




Solidaridad de los intelectuales

El 10 de mayo, víspera de la noche de las barricadas, el diario 'Le Monde' publicó un artículo firmado por Sastre (en la foto), Blanchot, Gorz, Klossowski, Lacan, Lefebvre y Nadeau, en el que los escritores expresaban su solidaridad con el movimiento estudiantil, subrayando el alcance de su rebelión contra la sociedad del bienestar, su denuncia de las mentiras del poder político y los medios de comunicación.


El paradigma que se abrió hace cuarenta años con la contestación de las formas de autoridad dominantes, a uno y otro lado de la guerra fría, se ha agotado. La transición liberal culminó con el hundimiento de los sistemas de tipo soviético y con la fantasía de que el triunfo de la democracia liberal significaba el fin de la historia. Después vino la restauración conservadora que se estrelló en la guerra contra Irak tras imponer el discurso de la seguridad como forma del autoritarismo en la sociedad de la información. Como ha escrito Fred Halliday, la invasión norteamericana de Irak en 2003 supuso para los ideales y para la legalidad de la intervención humanitaria lo mismo que supuso la invasión de Hungría en 1956 y de Checoslovaquia en 1968 para el comunismo internacional?. Un ciclo se cierra.

Para mí, lo mejor de la herencia del 68 es la cultura de la sospecha, la actitud que consiste en poner siempre en cuestión cualquier enunciado que se nos ponga por delante y no dar nunca por definitivas las ideas recibidas; y el acento libertario, la autonomía del individuo frente a todas las promesas comunitaristas, culturales o religiosas. Cuarenta años después estas dos actitudes se echan de menos a la hora romper las nuevas formas de autoritarismo basadas en el triángulo que forman la seguridad como ideología, la competitividad como principio de vida y el sálvese quien pueda como destino.

11 comentarios:

Terox dijo...

Y donde están los 68s ahora? ¿Qué hicieron por el mundo, ¿cuál es el balance? ¿Qué nos dejó el Mayo del 68, aparte de las anécdotas?

Como dicen: "El que no es comunista a los 20, no tiene corazón, el que sigue siendolo a los 40, no tiene cerebro..."

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Terox:
Estan exactamente igual, donde en cada generación tuvo su momento, están en la historia.

Permitió pensar, cuestionarse todo lo establecido, ir en contra del discurso dominante, y así pensar que puede haber otro pensamiento y otras posibilidades.

Lo que si me llama la atención es que limitas todo esto a una frase lapidaria como comunismo, hoy sería terrorismo y narcotráfico.

Acuérdese que fue un movimiento global, donde aún no había el flujo de información que hoy tenemos, acuérdese que también los países comunistas dominados por la otrora URSS, también los jóvenes se tiraron a la calle, a protestar.

El sistema no permitía la disidencia, y respondía brutalmente y perversamente.

Hace cuarenta años, el mundo sufrió una convulsión de protestas globalizada, inimaginable en esa época, movió conciencias, movió al mundo, y se sintió como la segunda superpotencia de su época, que floreció en un momento, y después desapareció, y no creo que solo anécdotas nos dejo, dejo al mundo más pensante, y sembró la semilla, de que en algún momento el cambio iba a venir.
Saludos

Terox dijo...

Roy, si el 68 dejó un mundo más pensante, pues como hubiera sido sin él?

A lo que voy, es que hay que combinar el idealismo con el pragmatismo. El idealismo suele ser muy puro, romántico, sentimental, y, aceptémoslo, muy intransigente. Por eso casi siempre se evapora con facilidad...

Digamos que podríamos parafrasear:

"El que no es "idealista intransigente" a los 20, no tiene corazón, el que sigue siendolo a los 40, no tiene cerebro..."

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Bueno, ¿pero quién dice que no hay cerebro?, ¿el discurso dominante? todos tenemos derecho a pensar, uno podría decir que los que están fuera del pensamiento disidente, tampoco tienen cerebro, ya que la frase deslegitima la naturaleza del ser humano pensante.

O no hay derecho a la disidencia, o sea el pensar a los 20 nos hace acéfalos a los 40, por el simple hecho de no compartir alguna ideología dominante.

Desde esos tiempos la teoría del Shock ya estaba presente, así como también la disidencia al discurso dominante, fue espontaneo, y así de fugaz fue, dejo por lo menos dejo en el colectivo mental de esa época que uno podía soñar, aunque fuera ilusorio o utópico.

Cuarenta años después, esos movimientos, son solo remembranzas, pero cada generación tiene su momento, y eso es lo que lo hace importante, que aún así al pasar una generación el mundo no esta acéfalo, y se trae al suelo esa frase que ha querido limitar y disminuir a las juventudes, que después de pasar los años, quedan decapitados de ideas, falacia perversa y poco realista.
Saludos

Terox dijo...

Bueno, Roy, disfrute su idealismo, pero si después de 20 años se da cuenta que el mundo no es como Ud quería, nada de caritas!

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Lo importante es soñar y ser idealista, que se cumplan o no nuestros sueños, eso no es lo importante, lo importante es tenerlos ahí.

El mundo cambiara algún día y entonces los que no creyeron, creerán, y verán que si había una esperanza de cambio.

Hoy es diferente al mundo de hace 40 años, pero los ideales que se buscan son los mismos, ¿por qué será que aún se mantienen? y al pasar las generaciones no cambian.

Saludos

Terox dijo...

Yo prefiero ir a Dios rogando y con el mazo dando...

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

El problema es que sos de los que si no ven no creen, en eso radica la diferencia, debes meter el dedo en la llaga, para ver que Si resucito.
Saludos

RAMMSES dijo...

El famoso Mayo 68. Otro contexto, otra realidad, otro orden mundial. Lamentablemente hay algunos que aún creen que viven y respiran esos tiempos que quieren hacer de su Mayo 68 una presentación de su mediocridad.

Los jóvenes somos los protagonistas del cambio. Por una nueva forma de autoritarismo que son los gobiernos populistas. Que someten a a la dignidad de un pueblo con ese doble discurso separatista del bien y el mal, los ricos y los pobres, los buenos y los malos, amigos y enemigos. Promoviendo odios entre sus sociedades. Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y ahora Cristina Kirshner.
A dudar de todo.
Un saludo.

Anita dijo...

Hola la verdad hoy no me siento muy bien para comentarte con respecto al post que pusiste, pero te prometo que cuando este mejor vendre a darte mi humilde opinión.
besos

fede dijo...

Estas 3 revueltas estudiantiles principalmente la mejicana y la checoslovaca contribuyeron a socavar el sistema político de ambos países. La ¨famosa primavera de Praga¨ encabezada por Dubchek que como vos decís Roy, buscaba mejoras económicas y políticas dentro del sistema socialista y ser neutral en el conflicto este-oeste en este momento caliente entre la URSS y los EEUU o un ¨socialismo con rostro humano¨, más o menos lo que intentó Gorbachev 15 años después en la URSS. Desde luego sabemos los resultados Breznhev envió sus tanques junto con los de los miembros del Pacto de Varsovia y vino la era de Gustav Husak por 20 años como vos decís. Sin embargo este país que había tenido su democracia entre guerras con sus líderes como Benes o Masaryk, después de que Dubchek después de ser ministro de estado y ser condenado a trabajos como leñador por su rol en la primavera. Vería después del colapso de la URSS su famosa ¨revolución púrpura´ que daría la partición y el nacimiento a dos nuevos estados independientes y democráticos, la República Checa y Eslovaquía, sin derramamientos de sangre entre ambas poblaciones, esto le valió el premio nóbel de la paz a Vaclav Havel en 1991 sino me equivoco. Pero la semilla que sembraron Dubchek y Jan Palach un estudiante que se inmoló por la libertad fue una piedra en el camino que muchos seres humanos recorren por ese gran valor que es la conquista de la libertad y que todavía muchos jóvenes estudiantes luchan incansablemente.

Méjico-1968
Aquí se empezó a socavar el sistema político mejicano, el famoso dedazo, el tapado, las caídas de sistemas, ün político pobre es un pobre político¨. Esos famosos 20 estudiantes muertos en la plaza de Tlatelolco de la Universidad Autónoma de Méjico, en 1968 durante el gobierno Prísta de Gustavo Díaz Ordaz, cuyo ministro de Gobernación y posterior presidente Luis Echeverría que todavía el sistema judicial mejicano persigue y trata de hacer justicia con las familias de las víctimas y de llevarlo a los estrados de las altas esferas judiciales. Estos estudiantes como vos decís Roy querían mayor apertura en la sociedad y libertad de escogencia, este fue el primer socollón con una gran herida para el noble pueblo mejicano, pero culminaria igualmente 22 años después con el 1er traspaso civil de un partido político diferente a otro del PRI del Presidente Zedillo al PAN de FOx. Como tienen que pelear los pueblos y dar su sangre joven por estos valores libertad, democracia, igual que en 1968 en Praga, Méjico y París.