domingo, 31 de mayo de 2020

La Casa Blanca apagada y el señor presidente prácticamente en fuga.


Los saqueos y la destrucción no se deben de dar en una sociedad que se precie de ser llamada “civilizada”, pero una buena parte de la sociedad civil estadounidense, se ha visto amenazada con la presidencia del señor Trump, al grado de sitiar la misma Casa Blanca. Amenazas, decisiones tomadas al calor de cambios de humor y hasta de personalidad, una intransigencia desmedida, miles de mensajes falsos y sin el más mínimo remordimiento, ataques a la libertad de prensa, amenazas de controlar o desconectar redes sociales, sin mediar de por medio la justicia estadounidense.

En sus relaciones internacionales ganando enemigos y enemigos muy poderosos, cerrando y amenazando a la economía, empresas obligadas a volver al país sin el más mínimo respeto al comercio internacional. Su gran lema EEUU 🇺🇸 para los estadounidenses, pero para cuáles estadounidenses? Millones sin cobertura médica, millones desempleados, una crisis sanitaria y económica sin parangón y vean, acá se cumple la máxima que a pesar de todo eso, aún las cosas pueden empeorar.

La historia nos demuestra que en EEUU 🇺🇸 ningún presidente hasta el día de hoy se ha reelegido después de una crisis, pero es que ahora es una mega crisis y empeorando. Ojalá el resto del mundo logre analizar lo qué pasa en EEUU, llega un momento que la sociedad civil no aguanta, a pesar de la pandemia, crisis económica, ante todo eso se tira a las calles a pelear por sus derechos y su vida. El Congreso, las altos tribunales, la clase política le han fallado al pueblo estadounidense, ademas su manera de elegir presidente debería cambiar radicalmente y que sea presidente el que saque más votos populares.

viernes, 29 de mayo de 2020

Muerte, control social y las posibilidades de bienestar en tiempos de la Covid-19


La crisis de la Covid-19 tiene el potencial de redirigir la sociedad lejos del capitalismo y el neoliberalismo hacia una sociedad más centrada en un estado de bienestar y una mayor igualdad.



Cada crisis genera sus formas de experimentar la vida y, en algunos casos, la muerte. La crisis de la Covid-19 nos permite ver lo peor de los tiempos para vivir y morir, pero también abre algunas posibilidades para imaginar tiempos mejores. Esta crisis está transformando nuestras formas de imaginar el mundo y de vivir en el mundo. Por eso, esta no es una crisis sanitaria, como le han llamado algunas personas. La pandemia del coronavirus tiene el potencial del convertirse en una crisis civilizatoria que podría trastocar las relaciones sociales, las formas de organización de la producción, el papel de los estados, las vías que ha tomado la globalización neoliberal y hasta el lugar de los humanos en la historia y en la naturaleza.

Esta crisis también ha dejado al descubierto algunas facetas del capitalismo que a veces quedan ocultas bajo los discursos coloniales, racistas, sexistas o de la supuesta eficiencia asociada a las ideologías del achicamiento del estado. En primer lugar, la crisis nos permite ver claramente la fase asesina del capitalismo. Esa siempre ha sido una de las características del capitalismo, cuyas técnicas de devaluación extrema de la vida producen cuerpos vulnerables a la marginación, la instrumentalización e incluso la muerte.

Sin embargo, la situación es muy diferente cuando se llena de cadáveres una pista de hielo en Madrid o se abre una fosa común en un parque de Nueva York a cuando los muertos son migrantes africanos en el Mediterráneo o personas de Centroamérica cuyos restos quedan desperdigados en la ruta letal hacia los Estados Unidos. El estado de alarma y la conciencia sobre la muerte y la vulnerabilidad se agudizan entonces cuando los muertos están más cerca de los centros de poder. Es probable que los 70 camiones militares sacando los cadáveres de Bérgamo contribuyan más a la visibilización de la fase letal del capitalismo que los cuerpos quemados de las calles de Guayaquil.

Estas nuevas manifestaciones de las mortandades producidas por el sistema han llevado incluso a una redefinición de ciertos espacios públicos y privados. Espacios como las pistas de patinaje sobre el hielo o los parques, antes lugares para el esparcimiento y la diversión, ahora son convertidos en morgues o en cementerios. Han surgido con fuerza también formas extremas de privatización de la vida que se ven reflejadas en la reciente expansión del mercado para la compra de islas solitarias, castillos, bunkers o grandes yates, producto del interés de los más privilegiados por aislarse y alejarse lo más posible de los cadáveres. Cadáveres, por cierto, generados también por las formas de organización de la producción y condiciones de explotación de sus empresas, por sus formas de hacer negocios y de obtener ganancias desmedidas.

Otra redefinición muy problemática de lo público propiciada por esta crisis tiene que ver con el trabajo de las organizaciones criminales (mafia, camorra, maras, carteles) en países como Italia, México, El Salvador y Brasil distribuyendo alimentos, medicinas, jabón y hasta desinfectando comunidades abandonadas a su suerte por los gobiernos. Estas organizaciones, que juegan un papel importante en la operación de la necropolítica, en esta crisis han empezado a ocupar el espacio público que los estados han dejado vacío, sobre todo en territorios vulnerables y empobrecidos, y a solidificar su condición como poderes de facto, lo que podría tener graves consecuencias para la gobernabilidad democrática en el futuro.

La crisis provocada por la Covid-19 está mostrando también las décadas de abandono de los sistemas públicos de salud

Por otra parte, la fase asesina del capitalismo también ha quedado en evidencia en las políticas cuasi-eugenésicas de algunos países, como Suecia, por ejemplo, que no va a admitir en unidades de cuidados intensivos a personas mayores de 80 años enfermas de Covid-19 o a personas de entre 60 y 80 con condiciones previas de salud. Asimismo, esta fase del capitalismo se materializa en la práctica de algunos municipios de España de no llevar a los hospitales a las personas enfermas que residen en centros de ancianos, lo cual ha sido denunciado de forma repetida por las familias de las personas fallecidas.

En el caso de Centroamérica, podemos ver el ejemplo del gobierno de Nicaragua, que, con una política negacionista similar a la de Trump o Bolsonaro, -a pesar de estar supuestamente en las antípodas ideológicas de esos presidentes-, ha decidido no hacer nada contra la pandemia para que se muera quien se tiene que morir. Un elemento importante en relación con estas políticas letales es que si bien muchos de los primeros contagiados fueron personas de los sectores privilegiados, con capacidad de viajar y de tomar vacaciones en otros países, la expansión posterior del virus se ha dirigido a los de siempre: los viejos y débiles, los negros y latinos en Estados Unidos, las poblaciones indígenas y las personas trabajadoras de los sectores más explotados, convertidos ahora en “trabajadores esenciales.”

Por el momento, el reconocimiento para estos trabajadores y trabajadoras es principalmente simbólico. Es decir, se les otorgó un nuevo adjetivo en la escala de valor social, en algunas ciudades se les aplaude por cinco minutos todas las noches, pero no se les ofrecen ni mejores salarios, correspondientes al riesgo y al servicio que ofrecen manteniendo a la civilización en funcionamiento, ni condiciones mínimas de seguridad para ejercer sus empleos. Siguen siendo las mismas vidas despreciadas que el capitalismo siempre ha usado y descartado, solo que ahora elevadas en términos retóricos a la categoría de “esenciales.”

Los sistemas de salud y el biopoder
La crisis provocada por el Covid-19 está mostrando también las décadas de abandono de los sistemas públicos de salud, la privatización de los mismos, la precarización del trabajo y la erosión de los derechos laborales. De hecho, el desmantelamiento de la salud pública, la privatización y la externalización de los servicios están entre los principales responsables de la gran mortalidad.

En este contexto surge un discurso utilitario de gerenciamiento de la crisis y de lo público. Lo que hay que proteger, dicen, es el sistema de salud para que no colapse. ¡Y algunas personas de ingenuas pensábamos que lo que había que proteger era la vida! Es evidente que para proteger la vida hay que proteger los sistemas de salud, pero llama la atención el orden del discurso y los énfasis. El discurso, tal y como se ha enunciado en la mayoría de los países, en realidad sugiere que las medidas de confinamiento no se establecen para proteger la vida, sino para no tener que atender a mucha gente en los servicios de salud. El mandato es para quedarse en casa y, de ser posible, recuperarse o morir allí, o en una residencia para ancianos, con el fin de no gastar muchos recursos en personas que ya de por sí son consideradas como descartables.

El mandato del confinamiento también pone de manifiesto una política homogenizante que no toma en cuenta las desigualdades ni las diferentes formas de vulnerabilidad. Es una política de vigilancia y micro-gerenciamiento de los cuerpos asumiendo la existencia de una población con las mismas opciones, posibilidades de vida y acceso a recursos. Una política así solo puede aumentar la precarización, el hambre e incluso aumentar el riesgo al contagio a menos de que esté acompañada de medidas redistributivas que asignen una renta básica vital para todos y todas los que no pueden asumir el costo del confinamiento ni responder a los discursos, supuestamente altruista, de la protección del bien común y la salud pública que acompañan al eslogan de “#QuédateEnCasa”.

Ahora que inician las medidas de desconfinamiento en muchos países, es evidente que esas medidas tampoco deberían ser planteadas de forma homogenizante, sin reconocer que hay grupos más proclives al contagio y a morir, por su historia vital, por las condiciones materiales de su existencia, por las condiciones en las que transitan las ciudades y por el tipo de trabajos que desempeñan.

Las acuciantes necesidades de acceso a la salud, de contar con sistemas públicos competentes y políticas redistributivas, puestas ahora en evidencia por la pandemia, han generado una renovada demanda por estados de bienestar que respondan a las necesidades diferenciadas de la población y que contribuyan a la redistribución social y económica. Mientras que esas demandas están siendo puestas en la palestra pública por diversos sectores, al mismo tiempo se están reforzando las características más autoritarias y controladoras de los estados. La crisis está ofreciendo nuevas justificaciones para la implementación de medidas represivas y nuevas formas de coerción política y social.

Las medidas de confinamiento han permitido una discusión bastante generalizada sobre la naturaleza del espacio doméstico

Centroamérica es un ejemplo de eso, con los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala, reviviendo el repertorio represivo del pasado e imponiendo estados de excepción. De esta forma, se radicalizan los aparatos de control biopolítico ya no en nombre de la seguridad nacional sino de la salud pública. Las detenciones arbitrarias por parte del gobierno de El Salvador a mujeres que salen a conseguir alimentos por no llevar una lista de compras o a una madre que acompañaba a su hijo a usar un servicio sanitario ubicado fuera de la casa, son ejemplo de la amplificación de las nuevas medidas coercitivas implementadas.

La novedad de estas situaciones es que el miedo a la muerte o a la enfermedad hace que muchas personas acepten estas condiciones extremas de biocontrol sin protestar. Y no solo que las acepten, sino que las demanden de sus gobiernos. Incluso, hay una voluntad explícita en algunos y algunas de convertirse en parte activa de los mecanismos de control al reportar a la policía a las personas que no se ajustan a las reglas del confinamiento. En el caso de Centroamérica, personas que vivieron en dictadura y que se revelaron frente a los poderes represivos de los estados, ahora se someten temerosas a los mecanismos sin precedentes de control social. El temor a convertirnos en un ente biológico sin cualificaciones, en nuda vida, a merced de un enemigo invisible, -un virus-, que puede estar en cualquier sitio, parece desatar más temores y voluntad de sometimiento que los aparatos políticos represivos.

Algunas posibilidades para el futuro

Si bien existe un temor justificado a que esta crisis termine produciendo una sociedad más represiva, con mecanismos ultra-sofisticados de biopoder por medio del uso de nuevas tecnologías o a que sigamos actuando como si todavía estuviéramos en 1990, creyendo en la virtud de las políticas neoliberales y negando el calentamiento global, también se abren posibilidades para imaginar otros futuros.

Además de visibilizar las fases letales del capitalismo y la potencialidad de las recetas neoliberales para provocar catástrofes humanitarias, esta crisis también ha dejado al descubierto la complejidad e incluso la peligrosidad de otros ámbitos. En primer lugar, las medidas de confinamiento han permitido una discusión bastante generalizada sobre la naturaleza del espacio doméstico. Las feministas han hablado de esto por casi dos siglos, pero es ahora, cuando un porcentaje importante de la población tuvo que recluirse en los hogares, que salta a la palestra pública la conversación sobre la desigual distribución de las tareas reproductivas y de las cargas domésticas, la violencia intrafamiliar contra las mujeres y la importancia de los trabajos de cuidado.

En ese sentido, la pandemia ha ayudado a desestabilizar la noción conservadora de la familia y el hogar como espacios de paz, seguridad y armonía, ha dejado al descubierto la persistente división sexual del trabajo y la centralidad de las mujeres en el desempeño de los trabajos de cuidado que sostienen la vida. El “descubrimiento” y la visibilización social de un problema puede ser entonces el primer paso para iniciar procesos de cambio.

La renovada valorización de las tareas de cuidado y de trabajos antes despreciados es otra de las consecuencias imprevistas de la crisis. Si bien por el momento mucho de esa valoración se restringe al terreno de la simbólico, esta podría ser una oportunidad para rescatar la importancia de los objetos y recursos con valor de uso. También para entender la trascendencia de los trabajos que permiten la reproducción social y de las personas que los desempeñan.

En otro orden de cosas, la crisis también abre oportunidades para reindustrializar localmente y fomentar la producción interna, sobre todo ahora que se han roto muchas de las cadenas internacionales de distribución de productos. Es entonces la oportunidad para una política de desenganche de las lógicas mercantiles de la globalización neoliberal, así como para el fomento de las industrias nacionales y de la producción local de alimentos, lo que incluso ayudaría a garantizar la seguridad alimentaria, sobre todo de los países del Sur global.

Por otra parte, la crisis ha permitido que revivan las demandas por un estado de bienestar, que cuide lo público, que tome medidas para la protección de toda la población y que se convierta en agente de la justicia redistributiva, tomando en consideración las diferentes expresiones de la desigualdad. Este punto es fundamental ya que para muchas personas esta discusión estaba acabada.

Desde que hace más de 40 años Margaret Thatcher dijera que “no hay sociedad” y Ronald Reagan dijera que “el gobierno no es la solución para nuestros problemas, el gobierno es el problema”, las ideologías del neoliberalismo habían hecho todo lo posible por opacar la importancia de un estado al servicio del bien común. Sin embargo, la crisis ha puesto en evidencia la necesidad de que el estado no solamente ejerza el monopolio de la violencia y promueva un buen clima para los negocios, sino de un estado y una sociedad que operen bajo el principio de la solidaridad.

La crisis del Covid-19 ha permitido también una revalorización de la ciencia al servicio de la humanidad. Después de la proliferación en las últimas décadas de una gran cantidad grupos anti-ciencia, anti-vacunas, terraplanistas y de fundamentalistas religiosos cuestionando algunos principios científicos básicos, esta pandemia vuelve a posicionar la ciencia en un lugar privilegiado.

Es evidente que la pandemia no se va a solucionar con vacunas o medicamentos, sino con procesos que lleven a universalizar el acceso a la salud pública y a una reparación de las desigualdades. Sin embargo, es de suma importancia reivindicar la producción de conocimiento científico no instrumental en la creación de nuevos modos de vida.

Finalmente, la crisis podría servir para reconocer nuestra vulnerabilidad, fragilidad e interdependencia de la vida humana con la naturaleza y con la vida de otras especies. A lo mejor el miedo no solo sirva para aceptar de manera sumisa las medidas de biocontrol desplegadas por muchos gobiernos, sino también para cuestionar un proceso de acumulación que se ha vuelto necrótico y que ha dejado a su paso la desaparición de especies, de territorios fértiles, de culturas y de personas.

Esta crisis nos permite ver que la tragedia no está en el horizonte, sino que está aquí, y que tal vez todavía estemos a tiempo de imaginar y producir cambios para la construcción de un nuevo mundo.



https://www.opendemocracy.net/en/democraciaabierta/muerte-control-social-y-las-posibilidades-de-bienestar-en-tiempos-del-covid-19-en/

sábado, 16 de mayo de 2020

Mimaamakim - Idan Raichel Project ממעמקים - עידן רייכל

De las profundidades
De las profundidades te llamé
Vení a mí
Con tu retorno volverá la luz a mis ojos
No está terminado
No abandono el toque de tus manos
que vendrá y iluminará
oindo el sonido de tu rizada

De las profundidades te llamé
Vení a mí
La luz de la luna iluminará tu camino hacia mí
Se desplegaran y se fundiran ante el toque de tus manos
En tu oído susurro, pregunto...

?Quién llama por ti en la noche? date cuenta
?Quién canta para ti en tu ventana?
?Quién entrega su alma para que seas feliz?
?Quién te dará la mano y construyerá tu morada?

?Quién te entrega su vida y la pone bajo tu control?
?Quién viverá como el polvo bajo tus piés?
?Quién te amará más que todos los que te aman?
?Quién te salvará de los espíritus malos?
De las profundidades

De las profundidades te llamé
Vení a mí
La luz de la luna iluminará tu camino hacia mí
Se desplegaran y se fundiran ante el toque de tus manos
En tu oído susurro, pregunto...




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lunes, 20 de abril de 2020

Los archivos de Eichmann


Los archivos de Eichmann
Sesenta años después de la captura de Eichmann, se revela la evidencia utilizada contra él: Miles de telegramas y transcripciones prueban cómo se implementó su monstruosa política, cómo intentó encubrir la aniquilación, cómo se enfureció cuando se perdieron los objetivos mensuales para los judíos en los trenes de la muerte. y cómo se aseguró personalmente de enviar incluso niños a Auschwitz.



"En todas sus actividades, el acusado mostró una energía incansable, al borde del entusiasmo por avanzar en la Solución Final ... No era un títere en manos de otros; su lugar era uno de los que manejaban los hilos ... Incluso si hubiéramos descubierto que el Acusado actuó por obediencia ciega, como argumentó, todavía habríamos dicho que un hombre que participó en crímenes de tal magnitud como estos a lo largo de los años debe pagar la pena máxima conocida por la ley, y no puede confiar en ninguna orden incluso en mitigación de su castigo. Pero hemos encontrado que el acusado actuó a partir de una identificación interna con las órdenes que se le dio y por una voluntad feroz para lograr el objetivo criminal ... "- Extractos del veredicto y la sentencia de Adolf Eichmann, diciembre 1961.
El juicio de Adolf Eichmann, quien dirigió el Departamento de Asuntos Judíos de la Gestapo conocido como IV B4, es una parte integral de la conciencia del pueblo judío. Uno de los recuerdos predominantes de las sesiones de juicio en el centro comunitario de Beit Ha'am en Jerusalén son los escalofriantes testimonios de 121 sobrevivientes del Holocausto.
Pero el juicio penal no solo podía depender de los sobrevivientes, solo algunos de los cuales vieron a Eichmann en persona. Sus testimonios eran necesarios para resaltar la crueldad insondable de los nazis y los terrores del Holocausto.



Los debates sobre el caso penal Nº 40/61 se basaron en el trabajo de 15 detectives de la policía de Israel, que formaban parte de una unidad especial, la Oficina 06. Su hipótesis de trabajo era que se trataba de un juicio por asesinato y, por lo tanto, necesitaban pruebas para probar el caso de Eichmann. rol principal en la organización e implementación de la Solución Final.
Las condiciones para iniciar la investigación, que comenzó hace 60 años cuando Eichmann fue capturado y llevado a Israel el 21 de mayo de 1960, eran complicadas. La guerra había terminado 15 años antes, las escenas de asesinato se extendieron por muchos estados. Los investigadores de la Oficina buscaron documentos que hablaran por sí mismos y no pudieran ser refutados. Documentos que podrían demostrar el deseo infinito de Eichmann por la destrucción del pueblo judío, y su estado clave en la gestión de los transportes a los campos de exterminio.
Los investigadores lograron obtener 400,000 páginas de telegramas y cartas de archivos en Alemania, Austria, Polonia, Hungría, los Países Bajos, Bélgica y Francia, así como también en los EE. UU., Que después de la guerra recolectó decenas de miles de intercambios entre los jefes del régimen nazi.
De todos estos, 1.506 documentos fueron presentados por el tribunal como "pistolas humeantes" contra Eichmann. Muestran cómo él insistió en llegar a cada judío, cómo intentó encubrir el exterminio usando la frase "trato especial", cómo enfureció que, en su opinión, había muy pocos judíos en los trenes de la muerte. Y cómo se aseguró personalmente de que los niños también fueran enviados a Auschwitz.
Los archivos policiales nunca se han publicado y se transfirieron a los Archivos Nacionales al final del juicio. También se entregaron copias a Yad Vashem, el Centro Mundial para el Recuerdo del Holocausto. Hace dos años, el inspector jefe Dr. Yossi Hemi, historiador y subdirector del Museo del Patrimonio de la Policía de Israel, tomó los materiales: cientos de cajas de archivos marrones y papel amarillento. Hemi los leyó ansiosamente y con temor, página por página, interrogatorio tras interrogatorio.
Entre los documentos había un diagrama detallado que Eichmann preparó con su propia mano mientras se preparaba para su juicio. En ellos, describe la estructura del Ministerio de Defensa del Reich y la cadena de mando para demostrar que solo era un engranaje en el sistema. El departamento que dirigió, el IV B4, se muestra en el diagrama como uno de muchos.
Hemi tomó todos los materiales de prueba y los convirtió en un libro y una exposición sobre la policía, que se dará a conocer pronto.
Adolf Eichmann se unió al partido nazi en 1932 cuando tenía 26 años y fue aceptado en las SS, la organización paramilitar y de inteligencia del partido. Dos años más tarde, se unió al Departamento Judío, que se conoció como el departamento IV B4 de la Oficina Central de Seguridad del Reich. Al principio, investigó la migración forzada de judíos fuera de Alemania, e incluso visitó Haifa en octubre de 1937 como parte de estos esfuerzos, pero llegó a la conclusión de que los judíos no deberían ser alentados a migrar al Mandato Palestina como el establecimiento de un estado judío. no estaba en el interés del Tercer Reich.


En 1939, Eichmann fue designado para dirigir el Departamento Judío, y dos años más tarde comenzó a experimentar con el exterminio en masa con gas. El 20 de enero de 1942, asistió a la Conferencia de Wannsee en el suburbio de Berlín. Fue allí donde se elaboró ​​el plan para aniquilar a los judíos de Europa. Eichmann preparó las invitaciones para las diversas partes y preparó los registros de la reunión.
En marzo de 1942, comenzaron los transportes de judíos polacos a Auschwitz, con decenas de miles muertos en las cámaras de gas. A pesar de esto, Eichmann no renunció a tratar personalmente con Selman Lipski, Moshe Bejman, David Cymermann y Abraham Itzkowicz del gueto de Neuhof en Polonia.
Uno de los primeros documentos en el archivo de investigación es un telegrama del 17 de abril de 1942 que muestra cuán dedicado fue Eichmann a la Solución Final. En el telegrama, que se clasificó como secreto y se tituló "Tratamiento especial de los judíos", Eichmann escribe al jefe de la Gestapo en Ciechanow, Polonia, y dice que, bajo las órdenes del jefe de las SS, Heinrich Himmler, "el tratamiento especial es a realizarse "en estos cuatro, sin dar detalles de lo que es precisamente eso.
La explicación viene en otra carta que envía cinco semanas después, el 23 de mayo, cuando nuevamente pide "tratamiento especial", esta vez para otros siete judíos en el Ghetto: Szmerek Goldberg, Tasiemka Eliacz, Rafael Braun, Mendel Rubensztayn, Moszek Lewin, David Bryszkowski y David Zamiadyn. Esta vez escribe explícitamente que "deben ser colgados en el gueto de Neuhof, en presencia de personas de su raza. Solicito un informe de implementación".
Estas dos cartas, que demostraron la participación directa de Eichmann en el exterminio y su crueldad inimaginable, le fueron presentadas por el inspector jefe Avner Less, el único de los investigadores a quien se le permitió interrogarlo y cuya lengua materna era el alemán.
La respuesta del criminal nazi fue divagante e ininteligible. "Puede entenderse claramente a partir de la lectura: una instrucción para el puesto de la Gestapo de Ciechanow, que había presentado una propuesta adecuada a la Oficina Central de Seguridad del Reich. Esta propuesta se envió en adelante, por orden del Reichsführer SS y Jefe del Gobierno alemán. policía [Himmler - TA]. En este caso, el IV B4 actuó como se esperaba por todas las agencias centrales. Se solicitó una orden de más arriba ".
Menos insistió en escuchar cuál era el "trato especial". "Fueron ejecutados", respondió Eichmann, "pero este problema, como ya he dicho, nunca estuvo en manos del IV B4 dar las órdenes de ejecutarlos".
Abril y mayo de 1942 vieron un punto de inflexión en el tratamiento nazi de los judíos. Ya no eran solo judíos polacos; Los primeros transportes comenzaron a llegar desde Holanda, Bélgica y principalmente Francia. El gobierno títere de Vichy, que dirigió Francia bajo el patrocinio de los nazis, entregó a sus ciudadanos judíos a los alemanes y ayudó a enviarlos a los campos de exterminio.
Los judíos fueron puestos en el campo de concentración de Drancy, al norte de París. Los documentos encontrados en los archivos del gobierno francés muestran que el régimen de Vichy se adhirió a la narrativa nazi de que los judíos estaban siendo transportados a campos de trabajo. El 22 de julio de 1942, el primer tren de deportación de Francia partió hacia Auschwitz, con 1,000 judíos parisinos a bordo.
Pero la investigación de la Oficina 06 descubrió detalles previamente desconocidos. El 14 de julio, alrededor de 1900, Adolf Eichmann hizo una llamada furiosa a Drancy tras la cancelación del primer transporte, que se suponía que saldría al día siguiente. El motivo de la cancelación: "solo" tenía 150 judíos.
Eichmann habló con Heinz Röthke, jefe del Departamento de Asuntos Judíos en Francia. En su registro, Röthke dice que le explicó a Eichmann que no había logrado encontrar más judíos debido a la falta de tiempo, y que el transporte se retrasó porque Eichmann le dijo que debía tener 1,000 judíos en el tren "ya que era un cuestión de prestigio ".
"[Eichmann dice que] ... nada como esto le había sucedido antes. Es muy vergonzoso", resume Röthke los puntos principales de la llamada. "No quería decirle a sus superiores, para evitar avergonzarse a sí mismo, y tiene que considerar si quiere renunciar a Francia como un país marcado para deportaciones. Le pedí que esto no sucediera, y agregué que eso no fue culpa de nuestra oficina. Le informé que el resto de los trenes partirían según lo planeado ".
Röthke no decepcionó a su jefe. En los meses siguientes, después del 22 de julio, envió docenas de trenes desde Drancy a Auschwitz, repletos de judíos.
Los investigadores de la Mesa 06 entendieron que el memorándum que estaban sosteniendo mostraba la malvada motivación de Eichmann y su intención de llevar a cabo la Solución Final. Less le mostró el documento, pero Eichmann continuó con sus respuestas evasivas. "El contenido muestra que el asunto con el Ministerio de Transporte del Reich logró mucho esfuerzo para obtener tres transportes. El transporte fue insertado en el horario de los trenes alemanes del Reich, y aquí está el transporte que fue cancelado. ¿Dije 'Esto ¿Nunca me ha pasado? Es posible que dije eso. Es posible, es posible ".
Los investigadores de la policía encontraron un telegrama que Röthke envió a Eichmann el 14 de agosto de 1942, marcado como urgente y secreto y "para entrega inmediata". En el telegrama, actualiza que en el tren número 901/14 que partió ese día de Drancy también había niños a bordo por primera vez. Él no indica su edad o cuántos.
"El tren salió de Drancy para Auschwitz a las 8:55, y a bordo había 1,000 judíos, incluidos niños por primera vez", informa secamente Röthke. "Los detenidos están de acuerdo con las pautas que recibimos. Al jefe del transporte se le dieron dos copias de la lista".
Röthke no envió el telegrama urgente sin ninguna razón. La investigación mostró que el 10 de julio de 1942, Eichmann fue abordado por Theodor Dannecker, el predecesor de Röthke, quien en ese momento era el comandante de la Solución Final en Bulgaria, Grecia y Yugoslavia. Dannecker quería preguntarle a su jefe cuál era la política de deportación de niños, ya que según sus cálculos, 4.000 huérfanos judíos permanecerían en Francia y las instalaciones de la comunidad no podrían cuidarlos a todos.
Eichmann tomó nota de la consulta e implementó rápidamente su monstruosa política. Después de la carta de Röthke, los niños fueron incluidos en cada transporte a Auschwitz. En Polonia, en comparación, los niños fueron transportados desde el principio.
Menos: "¿Sigues afirmando que el destino de estos transportes, es decir, Auschwitz, solo te fue dado a último momento?"
Eichmann continúa con sus mentiras: "Inspector Jefe, señor, tuve que, por supuesto, averiguar por mí mismo a dónde se dirigían estos transportes. Aquí es donde el jefe del transporte obtiene una lista, que debe presentar en Auschwitz. todo fue planeado, por lo tanto. No fue decidido por IV B4 bajo su autoridad. Aquí recibimos una orden de principios o instrucciones de Himmler ".
Menos: "Entonces, ¿cuál es el papel del Departamento de Asuntos Judíos?"
"Inspector jefe, señor, IV B4 nunca recibió órdenes de matar. Nunca. Nunca se ocupó de este problema, solo se trataba de transporte, de eso se trataba".
El fervor de Eichmann por exterminar a los judíos rompió nuevos récords con el tiempo. El equipo de investigación se sorprendió al encontrar que la evidencia mostraba su obsesión más que cualquier otra cosa. Al menos cinco telegramas contaron la historia del ingeniero francés Avraham Weiss, un experto en radares, que incluso tenía algunas patentes a su nombre:
En un telegrama secreto que Rothke envió a Eichmann el 12 de noviembre de 1942, declara el nombre de Weiss, de 41 años, residente de Niza. Más tarde se supo que Rothke se ocupó de esto a petición de un general del ejército alemán.
"El mencionado judío fue enviado desde Niza al campo judío en Drancy", escribió Rothke. "Cuando ingresó al campamento, le entregaron un archivo con material escrito que mostraba que Weiss, un ingeniero, inventó una nueva bombilla con cuatro cables eléctricos que se pueden operar, y los patentó. Los documentos muestran que la invención puede ser utilizada ".
"El propio judío cree que puede usarse durante la guerra, en un apagón durante un ataque aéreo, para el alumbrado nocturno de trenes, hospitales, estaciones de señal, aviones y aeródromos, y así sucesivamente. Hoy envío los documentos escritos por separado. esperar una orden, si el invento es valioso, ¿necesito saber si enviar a Weiss a Bergen Belsen o si seguir reteniéndolo en Drancy?
Estos fueron los días en que los nazis completaron la ocupación de Francia, y Rothke quería comprobar si podía mantener al ingeniero Weiss alejado del transporte y usarlo para necesidades militares. El 17 de diciembre, Eichmann escribió a Rothke: "Viendo cómo, después de verificar los documentos enviados, parece que el judío Weiss ya ha entregado su invento a la oficina de patentes del Reich. No hay necesidad de discutirlo más. incluirlo de acuerdo con las pautas para los judíos ".
Una transcripción de una llamada telefónica entre el general y Eichmann revela un intercambio acalorado entre los dos. El general le grita a Eichman: "¿Cómo te atreves? ¡Soy un general en la Wehrmacht!" A lo que Eichmann responde: "Y yo estoy en el Obersturmbannführer de las SS [un rango paralelo al Teniente Coronel - TA]".
El ingeniero Weiss fue puesto en el próximo transporte desde Drancy, y el 20 de enero de 1943 llegó a Auschwitz. Pocas horas después fue asesinado en las cámaras de gas.
En los primeros meses de 1943, la solución final estaba en su apogeo. Cientos de miles de judíos de toda Europa fueron enviados a los campos de exterminio en Polonia: Auschwitz, Sobibor, Majdanek, Treblinka, Chełmno y Bełżec. Al mismo tiempo, las fuerzas soviéticas habían vencido al ejército alemán en la batalla de Stalingrado.
Eichmann estaba buscando dónde había más judíos para poder continuar su matanza. Miró hacia Noruega, donde solo había 2,170 judíos. El traslado de judíos a Polonia desde el país escandinavo en el norte de Europa requería una logística especial, incluido el uso de barcos.
En la noche del 25 de febrero de 1943, Eichmann envió un telegrama secreto a la Policía Estatal Secreta en Szczecin, una ciudad portuaria en el noroeste de Polonia, titulada: "Despachando judíos de Noruega". En negrita, se deja en claro que este era un asunto urgente que debía presentarse de inmediato al jefe de policía. Eichmann enfatizó en el telegrama que 160 judíos de Noruega llegarán a Szczecin al día siguiente en camino a Auschwitz.
"Solicito transferir a estos judíos a Berlín, a través de la comunicación con el jefe de la policía estatal en Berlín, a un lugar donde se agruparán con uno de los próximos despachos de judíos a Auschwitz. La transferencia se llevará a cabo utilizando algunos carruajes especiales. que se unirá a un tren regular. Pido que se garantice la seguridad adecuada. Solicito que estos judíos se agreguen a la transferencia de judíos a Auschwitz prevista para el 1 de marzo de 1943 ".
Este documento fue presentado en el juicio de Eichmann y demuestra su afán de exterminar a todos los judíos, incluso si eso significa transferirlos a un alto costo por mar. Según este documento, Eichmann verificó las cuotas, fijó las fechas y especificó en qué tipo de carruajes estarían. Y así logró exterminar a 765 personas, un tercio de los judíos de Noruega.
Cuando Less le presentó el telegrama, Eichmann insistió en que solo era un oficial de transporte. "No tenía todas las autoridades, pero solo permiso para supervisar los esfuerzos de evacuación de la policía de seguridad en diferentes países e informar sobre cada caso ... Recibí la orden, pero no todos los que deporté fueron ejecutados. Nunca fue me llamó la atención quién fue ejecutado y quién no ... como jefe del IV B4, no estaba autorizado para todo, solo para mi área de responsabilidad, que era bastante limitada y limitada ".
En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, alrededor de 140,000 judíos vivían en los Países Bajos, la mayoría de ellos en Amsterdam. Casi todos ellos estaban bien financieramente y ocupaban puestos clave en la economía. Después de la ocupación nazi en mayo de 1940, su posición se deterioró y en 1941 comenzaron a ser enviados a campos de concentración en Alemania.
En el verano de 1942, comenzó su deportación a campos de exterminio. El 26 de junio, los primeros 2.000 judíos fueron enviados desde Holanda a Sobibor, bajo la apariencia de empleo de la policía. Los transportes salen a diario.
Uno de los documentos más importantes descubiertos por la Oficina 06 fue un telegrama de dos páginas enviado a Eichmann el 10 de mayo de 1943 por Wilhelm Zoepf, Referat IV B4 del Departamento de Asuntos Judíos para los ocupantes nazis en los Países Bajos. El telegrama, titulado "Llenando los trenes hacia el este", Zoepf revela su situación: "La Oficina de Seguridad Principal del Reich ha establecido la transferencia de 8,000 judíos para mayo. En el primer tren para este mes, el 4 de mayo, se enviaron 1,200 judíos para partir. Desde el 1 de mayo, 1.450 judíos estaban listos (judíos viejos y enfermos del área de Vught). 1.630 judíos están listos en Westerbork para el tercer tren.
"Al agregar prisioneros y una campaña de cazatalentos premium, el número máximo posible para fin de mes será de 1,500 judíos más en Westerbork. Por lo tanto, el número total de judíos para deportación en mayo será de 5,780. Por lo tanto, nos falta al menos otro 2,200 judíos [para llenar la cuota] para la obligación mensual. Sin embargo, el número presentado debe obtenerse a cualquier costo mediante algún tipo de operación para la última semana de mayo ".
Zoepf, muestra el telegrama, temía la ira de Eichmann. Sugirió inventar los números buscando judíos en Amsterdam que aún no habían sido atrapados, y con judíos que aún no debían ser enviados a Auschwitz mientras trabajaban en municiones.
Cuando se le mostró este telegrama a Eichmann durante su interrogatorio, nuevamente se retrató como alguien que simplemente obedeció las órdenes. "Por supuesto, recibí un pedido del Reichsführer [Himmler - TA], que quería que el Ministerio de Transporte del Reich permitiera el mayor número posible para el volumen de envío, uno que se despejaría sin demora y a tiempo. Si me asignaran ocho trenes para Holanda, eso significa que había 8,000 para Holanda. Ahora leí que en un tren se libraron a 1,200 y el 1 de mayo, 1,450 judíos viejos y enfermos. Esto, nuevamente, no lo entiendo. Hay 2,200 judíos más desaparecidos. Bueno, no llegaron a eso. No pedí los números ".
La historia de los judíos de Hungría es un doloroso ejemplo de la determinación de Eichmann. A lo largo de la guerra, Hungría formó parte de los Poderes del Eje, aliados de la Alemania nazi. En marzo de 1944, Hungría solicitó abandonar el pacto y recurrió a los Aliados. En respuesta, el ejército alemán invadió Hungría y la ocupó. Los judíos fueron marcados con estrellas amarillas, sus posesiones confiscadas, y fueron puestos en ghettos.
Como el tiempo se acababa y la guerra parecía estar más cerca, Eichmann dirigió la campaña para la rápida aniquilación de los judíos de Hungría, con la ayuda de los apodados en la Gestapo "el Comando Eichmann". Salió de su oficina en Berlín y viajó a Budapest para supervisar la operación él mismo.
El embajador de la Alemania nazi en Hungría, Edmund Veesenmayer, le envió un telegrama urgente con fecha del 24 de abril de 1944. Describe los preparativos urgentes: "El 15 de abril comenzó la guetización, y hasta ahora se incluyen 150,000 mil judíos. La operación probablemente terminará la próxima semana, y según las estimaciones eventualmente abarcará 300,000 judíos.
"A continuación, se planea el mismo tipo de trabajo para Transilvania y otras provincias cercanas a Rumania. Actualmente se encuentra en la etapa de preparación. 250,000 - 300,000 judíos más deben ser incluidos allí. El destino planeado es Auschwitz. Las negociaciones para el transporte han comenzado, y planeamos comenzarlos el 15 de mayo enviando 8,000 judíos por día, principalmente de los Cárpatos. Después, y al mismo tiempo, se llevarán a cabo los transportes desde los otros ghettos ".
Entre el 15 de mayo y el 7 de julio de 1944, un período de siete semanas, 147 trenes con 435,000 judíos fueron enviados desde Hungría a Auschwitz. El estrecho viaje duró 3-4 días, mientras que los enfermos y los ancianos murieron en el camino. El que quedó fue exterminado en cámaras de gas poco después de llegar al campamento.
El 30 de junio de 1944, en la cima de la operación de transporte, Veesenmayer actualizó a Eichmann y declaró con orgullo que había terminado de transportar 340.620 judíos, un número récord durante un mes y medio. Todos los días, más de 10,000 judíos húngaros fueron asesinados en Auschwitz, además del exterminio de transportes desde otros países.
"El 29 de junio, de repente, comenzó una operación más pequeña en los suburbios de Budapest, como un medio de preparación", continuó diciendo Veesenmayer ante Eichmann. "Hay más transportes especiales de judíos 'diplomáticos', educados y con muchos niños, y trabajadores profesionales".
Durante el interrogatorio, se le preguntó a Eichmann sobre su participación personal en Hungría, y se enredó con sus respuestas: "Como dije, yo mismo estuve allí. No me permitiría soñar con las dificultades en Francia y Holanda, que son conocido por los archivos, y ciertamente Himmler y el jefe de la Policía de Seguridad pensaron que en Hungría las cosas serían aún más difíciles. Que ellos [las dificultades - AT] se volverían enormes. Yo mismo, inspector jefe señor, mientras viajaba a Hungría , no tenía más que preocupaciones en mi cabeza. Dije en mi corazón, ¿cómo debería hacer esto, por dónde empezar? Debido a que no había tiempo para prepararme, no tuve tiempo para contactar a las autoridades, para obtener detalles ".
Más tarde, Eichmann culpa a los jefes del distrito de Budapest. "No tenía nada más que hacer, señor inspector jefe. Tenía que frenar a veces ... el papel que desempeñé y que mis subordinados desempeñaron en Hungría estaba de hecho inactivo. Nunca vi un solo transporte, no lo hice. no tengo la autoridad para hacerlo. La operación, debo decir, se llevó a cabo sola ".
El inspector jefe Less no se rindió y volvió a preguntarle a Eichmann sobre su parte, pero este último siguió negando: "Mi misión en Hungría era asegurar la rápida evacuación de todos los judíos a Auschwitz ... La horrible disciplina de la Gendarmería húngara hizo que mi unidad básicamente sin valor. Solo teníamos que hacer cosas de rutina, como hacer conexiones con las autoridades, que se ocuparon de los problemas de transporte ".
Less no se rindió: "¿Y quién supervisó la lista de judíos que fueron deportados a Auschwitz?"
Eichmann mintió: "IVB4 no evacuó. La autoridad tenía que hacer eso, es decir, las autoridades independientes del gobierno general. En Europa occidental, la autoridad del comandante de la seguridad policial tenía que hacerlo. En Francia, la policía francesa , en Eslovaquia - las autoridades eslovacas, en Rumania - las autoridades rumanas, y en Hungría - las autoridades húngaras ".
Menos: "¿Armaron los transportes?"
Eichmann: "Inspector jefe, señor, por supuesto. El horario de transporte. Los transportes fueron armados por la autoridad de evacuación".
Hasta el 31 de mayo de 1961, el día en que Eichmann fue ejecutado por ahorcamiento, continuó manteniendo que solo era un engranaje en un sistema que solo se ocupaba del transporte y seguía las reglas de sus comandantes, con Himmler en la cima. Pero los documentos recuperados por Bureau 06 muestran que Eichmann recibió de Himmler la Cruz de Hierro, una medalla alemana por actos de heroísmo. En una carta personal enviada a él el 29 de septiembre de 1944, se observó que Eichmann se ganó este honor debido a su excelente liderazgo sobre su "comando" en Hungría.
Durante su interrogatorio, a Eichmann se le mostró la carta y, sin pestañear, mintió, diciendo que le dieron la Cruz de Hierro por el trabajo que hizo para un hospital de la Wehrmacht.
Eichmann nunca admitió la verdadera razón por la que obtuvo la medalla, y nunca se disculpó por sus crímenes.
Solo una vez, en una entrevista que le dio a un periodista nazi holandés llamado Willem Sassen en 1958, se jactó: "No solo seguí las órdenes. Si fuera ese tipo de persona, habría sido un imbécil. Pensé y me pregunté sobre la esencia de las órdenes que me dieron. Yo era un idealista ".
Este artículo, que fue encontrado por la Oficina 06, se utilizó como evidencia en su contra.
Nueve meses de investigación, miles de documentos.
Entre los que participaron en el asunto Eichmann, desde los agentes del Mossad que lo secuestraron en Argentina, hasta los sobrevivientes del Holocausto que testificaron en el juicio, hasta el fiscal, Gideon Hausner y los jueces, Moshe Landau, Benjamin Halevy e Yitzhak. Raveh: el papel de la Mesa 06, cuyo trabajo ayudó a condenar al criminal nazi, fue dejado de lado.
La unidad comenzó a trabajar el 25 de mayo en el centro de detención de Al Jalame (prisión de Kishon en el norte de Israel hoy), donde se encontraba Eichmann. Se le dio su nombre porque era una especie de sexto departamento en el cuartel general de la policía, y también porque el nombre simbolizaba el número de millones de judíos que perecieron en el Holocausto. El subcomisionado Avraham Zelinger fue nombrado jefe de la unidad, después de encabezar el Comando del Norte, y su adjunto fue el comandante Efraim Hofstatter, quien anteriormente había sido jefe de investigaciones de la Fuerza de Policía de Tel Aviv.
La oficina estaba compuesta por tres ramas: la Rama 1, que supervisaba la recopilación de pruebas y documentos y tenía 14 investigadores; Rama 2, que estaba compuesta únicamente por el investigador, el inspector jefe Avner Less; y Branch 3, que gestionaba el material de archivo traído al país, y estaba compuesto por mecanógrafos, traductores y ciudadanos que se ocupaban de la clasificación y la fotografía de los documentos.
Los investigadores trabajaron durante nueve meses para reunir el material. Miles de documentos vinieron de Europa, de los archivos de Yad Vashem y del difunto cazador nazi, Tuviah Friedman. Los investigadores querían demostrar por medios legales que Eichmann no era un engranaje en el sistema, sino que manejaba un mecanismo de exterminio bien engrasado y era una parte integral en el círculo de tomadores de decisiones.
Todos los días, los investigadores analizaron docenas de documentos, y por la noche se reunieron para una reunión llamada "la lectura de los salmos". Cada investigador presentó la evidencia que encontró y Hofstatter decidió qué incluiría en el archivo de la investigación.
El interrogatorio de Eichmann comenzó el 29 de mayo de 1960. Después de contar la historia de su vida, se enfrentó a la evidencia. Cada firma suya en un documento, cada orden de deportar judíos, cada telegrama que trataba sobre transportes, se convirtió en evidencia en su contra. El interrogatorio se realizó en alemán, y la grabación del video se transcribió e imprimió, y se le dio a Eichmann para verificar. Solo después fueron traducidos al hebreo.
El inspector jefe, Dr. Yossi Hemi, ha invertido por completo en el asunto Eichmann durante cuatro años. Como historiador en el Centro y Museo del Patrimonio de la Policía de Israel, en la Academia de Policía Nacional de Israel, cerca de la ciudad de Beit Shemesh, Hemi ha dado numerosas conferencias sobre la Oficina 06 y el interrogatorio de Eichmann. Si no hubiera decidido sumergirse en los archivos de evidencia, gran parte del material podría haberse guardado en los archivos estatales.
"Mi trabajo es enseñar el legado y realizar investigaciones históricas sobre la policía de Israel", dice. "Descubrimos que la investigación más grande que realizó la policía aún no se había investigado adecuadamente. Al principio, pensamos que una conferencia sería suficiente, pero cuanto más aprendimos sobre el caso, y el trabajo sisifano de los investigadores, los manuscritos del Criminal nazi, la banalidad del mal que surgió de los documentos, nos sentimos como si estuviéramos viajando en el tiempo.
"De las 400,000 páginas, leí aproximadamente la mitad en los últimos cuatro años. Hace dos años, entendí que las conferencias no serían suficientes para contar la historia de la Oficina, por lo que la policía decidió reunir todo el material de investigación en una investigación libro y también para tener una exposición. Elegí países específicos, donde se habló menos sobre el Holocausto, y no en Alemania o Austria ".
El libro, titulado Bureau 06: the Interrogation of Adolf Eichmann by Israel Police , se publicará el Día del Recuerdo del Holocausto, pero se retrasó debido a la pandemia de coronavirus. "Se puede aprender mucho de los auténticos materiales de investigación sobre la Solución Final y la forma en que se gestionaron los transportes", dice Hemi. "Entendimos que teníamos que contar la historia de la Oficina, de los investigadores a través de su trabajo, y obtuve mucha ayuda de un investigador de la Oficina, Micky Goldman.
"El libro es el primer trabajo de investigación académica sobre ellos. Arroja luz sobre el papel de la Oficina 06 después de tantos años. Es dudoso que la condena de Eichmann hubiera sido tan decisiva sin las cartas y telegramas encontrados y analizados por esos investigadores". "

lunes, 13 de enero de 2020

Perro brinda de su agua a koala que escapaba de los incendios

Un residente de Adelaida captó el momento en el que un perro compartió su agua con un koala que escapaba de los incendios forestales que aquejan a Australia.

El vídeo fue compartido por su vecino Andrew Frost mediante su cuenta de Facebook, en el cual se aprecia cómo el perro no se inmutó ante la presencia del koala y dejó que este saciara su sed.

 

domingo, 1 de diciembre de 2019

Protocolo de Auschwitz: el audaz escape que reveló al mundo los horrores del campo de exterminio (y el dilema moral que provocó)

Protocolo de Auschwitz: el audaz escape que reveló al mundo los horrores del campo de exterminio (y el dilema moral que provocó) En abril de 1944 dos prisioneros lograron escapar de Auschwitz. Su desgarrador testimonio reveló el verdadero horror del Holocausto al mundo exterior por primera vez. La pregunta era qué hacer.


La imagen puede contener: noche y exterior  

En abril de 1944, con el desenlace de la Segunda Guerra Mundial pendiendo de un hilo, dos prisioneros yacían ocultos cerca de la valla perimetral de Auschwitz. Era casi imposible escapar de ese campo de exterminio. Muchos lo habían intentado pero habían sido atrapados, torturados y asesinados. Rudolf Vrba y Alfred Wetzler, sin embargo, evitaron ser detectados por las SS nazis ocultándose entre unos troncos, en un lugar que habían rodeado con tabaco empapado en gasolina para evitar que los perros los olfatearan. Estuvieron ahí tres días, hasta que los guardias se cansaron de buscarlos, y el 10 de abril de 1944, se escaparon para advertirle al mundo que el centro de Auschwitz-Birkenau era una máquina de matar. Su testimonio del exterminio masivo de judíos europeos conduciría a uno de dilemas morales más difíciles del siglo XX. Gran secreto Vrba y Wetzler lograron atravesar la Polonia ocupada por los nazis hasta llegar a la ciudad eslovaca de Zilina. Eslovaquia, el país donde ambos habían nacido, estaba alineado con la Alemania nazi y fue el primero en deportar voluntariamente a sus judíos. Vrba y Wetzler estaban desesperados por completar la misión para la que se habían preparando por tanto tiempo, buscando y aprendiéndose de memoria la mayor cantidad de información detallada sobre el campo de exterminio y lo que allí ocurría. Hasta entonces, nadie tenía una descripción convincente o clara de lo que estaba sucediendo en Auschwitz. El exterminio de los judíos se había llevado a cabo en gran secreto.


Auschwitz

Cuando se pusieron en contacto con el Consejo Judío en Zilina para ofrecer un informe detallado como testigos oculares, fueron tratados con precaución. Los líderes de la organización llevaron los libros en los que habían registrado los nombres y fechas de deportación de los judíos de Eslovaquia. Pregunta tras pregunta, respuesta tras respuesta, el mito de que se los habían llevado a campos de reasentamiento se fue desmoronando y se fueron dando cuenta de que lo que esos libros contenían era un registro de muertos. Oskar Krasnansky, de la resistencia judía, fue enviado a entrevistarlos. Se presentó e inmediatamente les preguntó: "¿Cómo sé que no son fantasías y que no estoy desperdiciando mi tiempo?". Vrba le mostró su antebrazo y Wetzler, su pecho.

Actor mostrando la marca de identificación de Vrba.
Estaban marcados con los números 44070 y 29162, respectivamente. Krasnansky no entendió. Krasnansky: ¿Por qué estás tatuado en tu brazo y tú, en tu pecho? Wetzler: Los tatuajes en el pecho eran impresos con gran brutalidad. Mucha gente se desmayaba. Krasnansky: ¿Es por eso que comenzaron a tatuar a las personas en sus brazos? Wetzler: No, lo hicieron porque con los tatuajes en el pecho se desvanecían demasiado rápido. Krasnansky: Deben contarme todo. Cada detalle que conozcan sobre Auschwitz-Birkenau. grey_new Desde ese momento, cada uno debió dar su testimonio individualmente, para comprobar que era cierto, y someterse a un riguroso interrogatorio sobre sus revelaciones. Inimaginable Es muy fácil para nosotros hoy en día cerrar los ojos e imaginar un campo de exterminio nazi. Hemos visto fotos, películas, documentales. Algunos incluso han visitado alguno de esos lugares. Pero es realmente difícil reconstruir cuán caótica había sido la información hasta entonces.


Auschwitz

Auschwitz no era un nombre familiar a principios de 1944. La gente sabía que los judíos estaban siendo llevados a Polonia. La resistencia polaca había logrado conseguir alguna información sobre el campo, pero, en general, era fragmentada y a veces, hasta contradictoria. El interrogatorio de Vrba y Wetzler fue meticulosamente registrado, como en un tribunal de justicia. La profesionalidad con la que Krasnansky lo manejó refleja que sabía que la información que estaba obteniendo era decisiva. De hecho, la entrevista se realizó con la idea de presentar cargos legales, por lo que se requerían hechos. grey_new Krasnansky: ¿Cómo escapaste? Vrba: Nos metimos en el bosque y caminábamos solo de noche. Krasnansky: ¿Cuánto tiempo estuviste en Auschwitz? Vrba: Llegué el 30 de junio de 1942. Krasnansky: Hemos escuchado rumores de que a los judíos los matan en masa con unas máquinas de gas y por electrocución. Vrba: El alambre del perímetro está electrificado. Hay cámaras de gas. Krasnansky: Siga Vrba: Cuatro cámaras de gas con crematorios para incinerar. El primer crematorio se inauguró en marzo de 1943, cuando importantes invitados de Berlín llegaron para ver la nueva instalación. Ese día pudieron ver a 8.000 judíos de Cracovia siendo gaseados y quemados. Quedaron muy satisfechos con el resultado. Krasnansky: ¿Cómo sabes todo esto? Vrba: Trabajé como registrador en la sección Birkenau del campo. Mis tareas diarias incluían registrar a los que habían sobrevivido el viaje en tren y que, a su llegada a Auschwitz, no habían sido seleccionados para el gas. También obtuve información sobre el funcionamiento preciso de las cámaras de gas y los crematorios, de uno de los Sonderkommando. Krasnansky: ¿Sonderkommando? Vrba: Ustedes realmente no saben nada, ¡¿cierto?! grey_new Los prisioneros en Auschwitz-Birkenau que más sabían de lo que ocurría en las cámaras de gas y los crematorios eran los miembros del llamado Sonderkommando (comandos especiales). Usualmente eran judíos obligados bajo amenaza de muerte por las SS a asistir en la eliminación de los restos de las víctimas de las cámaras de gas.


Campo de concentración de Auschwitz: vista de Birkenau / Sección B. Foto tomada por guardia o SS.

Auschwitz era un lugar enorme, que se fue desarrollando con el tiempo y de diferentes maneras. El primer campamento, Auschwitz I, fue abierto en 1940. Más tarde, agregaron Birkenau, a pocos kilómetros de distancia, que es donde estaban las cámaras de gas y el crematorio. La información que dieron Vrba y Wetzler sobre el diseño del campo, la mecánica del exterminio en masa e incluso los nombres de los prisioneros individuales fue sorprendentemente precisa. grey_new Vrba: A finales de enero, un gran convoy de judíos franceses y holandeses llegó a Auschwitz. Pero solo una pequeña proporción de ellos llegó al campo. Krasnansky: ¿Qué pasó con el resto de ellos? Vrba: Fueron directamente de los trenes a las cámaras de gas. Krasnansky: ¿Viste estas selecciones tú mismo? Vrba: Sí. Pertenecía a un comando de trabajo que me llevó a un lugar llamado "la rampa", donde entraban los trenes, a veces uno al día, a veces cinco, a veces durante toda la noche. Mi trabajo consistía en ocuparme de los bienes personales de los judíos que habían sido seleccionados para el gas y recoger los cadáveres de los vagones de ganado en los que los transportaban. Mujeres, niños, ancianos, personas que consideraban no aptas, eran enviadas directamente a las cámaras de gas. Los más aptos eran separados y los dejaban vivos para que trabajaran. Krasnansky: ¿Cuántos? Vrba: Variaba. Un pequeño porcentaje, alrededor de 5% de las mujeres y 10% de los hombres [se salvaba de las cámaras de gas]. Krasnansky: ¿Todo eso se hacía a la fuerza? Vrba: A veces, pero generalmente no. Quiero enfatizar que la gente que llegaba no tenía idea de dónde estaban. Se bajaban del tren sin saber lo que les había sucedido a quienes habían llegado unas horas antes. Krasnansky: ¿Cómo lidiaban las SS con estas llegadas? Vrba: Ya te dije. Eran enviados al gas en Birkenau. Algunos de los grupos estaban asustados y desorientados. Otros, casi aliviados, dependiendo de cómo los recibían las SS. A veces podían ser duros, usar garrotes, perros, muchos gritos. Otras veces los recibían diciendo: "¡Qué bueno que llegaron! Lamentamos que no haya sido demasiado cómodo. Las cosas cambiarán ahora".

Una foto tomada por los nazis en los primeros días de la Segunda Guerra Mundial, muestra una carga de prisioneros destinados al campo de concentración de Auschwitz. Se muestran mientras hacen fila para el viaje al campamento después de llegar a la estación de ferrocarril de Auschwitz.

"Lo que está por venir" Vrba y Wetzler estaban describiendo con detalles un genocidio. Le estaban rogando a la gente que creyera algo que era increíble. El testimonio tuvo un clímax horrible: el nuevo plan de los nazis para Auschwitz-Birkenau. grey_new Vrba: Se están preparando para el exterminio de los judíos húngaros. Krasnansky: ¿Como sabes eso? Vrba: Por eso construyeron los nuevos crematorios y ampliaron la rampa. Krasnansky: ¿Cómo sabes que la intención es matar a los judíos húngaros? Vrba: Las SS. Ellos hablan. Krasnansky: ¿Contigo? Vrba: No, yo soy basura. Hablan entre ellos. Los escuché más de una vez. Krasnansky: ¿Estás seguro de haber escuchado esto? Tengo que preguntar. ¿Estas seguro? Vrba: Lo escuché más de una vez. Es por eso que sabía que tenía que escapar. Para advertirle a la gente de lo que está por venir. grey_new Hungría era el hogar de una de las poblaciones judías más grandes de Europa, que comprendía alrededor de 750.000-800.000 personas. Habían sido sometidas a leyes antijudías, el antisemitismo era generalizado entre la población y miles de húngaros judíos murieron después de verse obligados a servir en batallones laborales en el frente oriental de la guerra. Sin embargo, el gobierno húngaro había resistido las demandas nazis de entregar a su población judía, por lo que se mantuvo en gran parte intacta. Pero en marzo de 1944 las tropas alemanas invadieron el país. El mensaje urgente de Vrba y Wetzler querían darle a los judíos en Hungría era que no se dejaran engañar por las promesas de los nazis, "Casi un millón de húngaros van a morir -enfatizó Vrba-. Auschwitz está listo para su llegada. ¡Hay que informar de inmediato!". El horror escrito a mano Vrba y Wetzler sabían que necesitaban convencer al mundo de que lo que habían vivido realmente estaba sucediendo. Fue su idea escribir un informe que pudiera distribuirse y mostrarse como evidencia. Querían incluir todas las pruebas posibles, incluyendo dibujos.

Boceto de Vrba y Wetzler
Su desgarrador testimonio se convirtió en un informe detallado escrito sin asomo de emoción: las cifras y descripciones eran más que suficientes para retratar el horror. El informe Vrba-Wetzler, también conocido como el Protocolo de Auschwitz, fue escrito originalmente a mano y en eslovaco. Krasnansky lo pasó a máquina y lo tradujo simultáneamente al alemán. Sobre esa versión se basó la traducción al inglés. Los nazis habían mantenido su programa de exterminio como un secreto muy bien guardado, para evitar la resistencia y la interrupción de los trenes. Pero ya no era secreto. Gracias al documento, los activistas judíos en Eslovaquia se enteraron de los planes de los nazis para los judíos húngaros. Pero había que lograr que llegara más lejos, y eso no era fácil. Lo último que Alemania quería era que se divulgara esa información.

Dibujo del crematorio, incluido en el informe Vrba-Wetzler.

El 27 de abril de 1944, la advertencia de Vrba se hizo realidad: los primeros 4.000 judíos fueron enviados en tren desde Hungría a Auschwitz. En la primera semana de mayo de 1944, el Protocolo llegó a manos de Michael Weissmandl, quien trabajaba en secreto para la resistencia judía en la capital eslovaca. Weissmandl empezó a enviar el informe a todas partes que se le ocurrían: a la Agencia Judía en Jerusalén, a Londres, con suerte a Estados Unidos. En los frentes de guerra En la primavera de 1944, el mundo tenía poco conocimiento de lo que les estaba sucediendo a los judíos de Hungría. La atención estaba concentrada en otro lado: la guerra había alcanzado una coyuntura crítica. Estados Unidos y Reino Unido estaban enfocados en los preparativos para el Día D, de los cuales dependía el resultado total de la guerra. Estados Unidos estaba en medio de un esfuerzo hercúleo luchando la guerra del Pacífico. Sabían que a medida que se acercaran a Japón, todo sería cada vez más difícil, porque los japoneses eran luchadores terriblemente feroces. Al otro lado de Europa, el ejército soviético en ese momento estaba trabajando a todo vapor. Stalin básicamente destruyó todo el ejército alemán en algunas de las batallas más grandes de la historia moderna. El gran problema moral Mientras que los Aliados se centraban en el frente de batalla, el Protocolo ganó impulso. El rabino Weissmandl logró enviarlo y agregó una dramática posdata, con la que convirtió la cuestión de qué hacer con el campo de exterminio en uno de los grandes problemas morales del siglo XX. Solicitaba vehementemente que las fuerzas aéreas aliadas bombardearan Auschwitz. No fue el único pero sí el primero en hacerlo.

Auschwitz
La transmisión de Weissmandl llegó la Junta de Refugiados de Guerra en la neutral Suiza. La Junta de Refugiados de Guerra fue establecida por Roosevelt a principios de 1944, y era la única organización del mundo que tenía la tarea específica de rescatar judíos. La solicitud asombraba porque lo que estaban pidiendo era que bombardearan un lugar donde su propia gente estaba prisionera. No obstante, más voces en Eslovaquia y Hungría empezaron a exhortar que se bombardearan secciones vitales de las líneas ferroviarias. También instaban a que los campos de Auschwitz y Birkenau, especialmente las cámaras de gas y los crematorios -reconocibles por sus altas chimeneas- fueran bombardeados desde el aire. La lógica era que para detener la matanza, había que destruir el instrumento con el que se realizaba. Pero eso implicaba bombardear a civiles a los que los debían rescatar. Era un salto moral hacia lo desconocido. Suiza estaba completamente rodeada por territorio nazi, así que la Junta de Refugiados solo pudo enviar un resumen del Protocolo con la petición de bombardear Auschwitz a su oficina en Washington, y un cable diciendo: "Tan pronto como pueda, recibirán todo". Misión: exterminar humanos Mientras tanto, Auschwitz-Birkenau alcanzó su frenético clímax.

Imagen sin fecha tomada en secreto por la Organización de Resistencia clandestina en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau que muestra cómo los prisioneros eran obligados a incinerar los cadáveres afuera cuando se sobrecargaron los crematorios.
Antes del verano de 1944, Auschwitz no era el más letal de los 6 campos de exterminio nazis. Los nazis habían matado a más judíos en Treblinka -entre 750.000 y 900.000 en los 17 meses de su operación-, y en Belzec, donde 600.000 fueron asesinados en menos de 10 meses. En 1943 los nazis cerraron ambos campos. Su misión, el exterminio de los judíos polacos, se había completado. Pero durante el verano de 1944, Auschwitz superó a los otros campos de exterminio: nunca antes tantos humanos habían sido asesinados tan rápidamente como en el período comprendido entre mayo y julio de 1944. 437.402 judíos fueron enviados principalmente a Birkenau en 147 trenes en 54 días: un promedio de 2,7 trenes por día, con 2.975 judíos por tren.

"No hay duda de que este es el crimen más horrible jamás cometido en toda la historia del mundo, y ha sido realizado con maquinaria científica por hombres nominalmente civilizados", Source: Winston Churchill, Source description: Primer Ministro de Reino Unido 1940 - 1945, Image: Winston Churchill

El Protocolo se estancó en Estados Unidos, pero en Reino Unido, el Secretario de Relaciones Exteriores Anthony Eden y el primer ministro Winston Churchill estaba a favor, en principio, de bombardear Auschwitz con el objetivo de dislocar la maquinaria de aniquilación y salvar del exterminio a los 300.000 judíos húngaros que quedaban. Sin embargo, los británicos nunca llevaron a cabo el bombardeo. Atacar un campo de concentración lleno de civiles inocentes e injustamente encarcelados no solo planteaba un dilema moral para los aliados. Había diversos puntos de vista, uno de los cuales hacía eco a lo que decía un memorando interno del Departamento de Guerra de EE.UU.: "Debemos tener en cuenta constantemente que el alivio más efectivo que se puede dar a las víctimas de la persecución del enemigo es asegurar la rápida derrota de (las Potencias del) Eje". Otra opinión era que la misión de bombardeo requeriría de una desviación inaceptable de recursos, como escribió en agosto de 1944 el subsecretario de guerra John J. McCloy, en respuesta a la pregunta de la Junta de Refugiados de Guerra de si era posible bombardear Auschwitz: "Después de un estudio, se hizo evidente que tal operación podría ejecutarse solo mediante la desviación de un considerable apoyo aéreo esencial para el éxito de nuestras fuerzas ahora involucradas en operaciones decisivas en otros lugares y, en cualquier caso, tendría una eficacia tan dudosa que no justificaría el uso de nuestros recursos. "Ha habido una opinión considerable en el sentido de que tal esfuerzo, incluso si fuera posible, podría provocar una acción aún más vengativa por parte de los alemanes". El debate era genuino entre los que insistían en salvar a los vivos y los que imploraban que se evitara la eliminación de todo un pueblo; entre los que querían seguir con la ofensiva contra Alemania sin desviaciones pues el destino del mundo estaba en juego y los que querían que se demostrara con el bombardeo que, para ese mismo mundo, lo que estaba sucediendo en Auschwitz era inaceptable. Y entre las voces, a menudo se detectaba el antisemitismo que tanto permeaba las decisiones de la época. Al final... A pesar de que el plan de atacar el campo de exterminio fue descartado finalmente, el 13 de septiembre de 1944, los Aliados bombardearon Auschwitz-Birkenau. Unas 2.000 bombas llovieron sobre el lugar. Decenas de prisioneros murieron, cientos más resultaron heridos. Sin embargo, no fue intencional. El objetivo era la fábrica de aceite sintético IG Farben que estaba a menos de 8 kilómetros al este de Birkenau. Auschwitz nunca fue una prioridad.

Trabajadores esclavos en sus literas en el campo de concentración después de la liberación el 16 de abril de 1945. En esta foto está Elie Wiesel, futuro ganador del Premio Nobel de la Paz, en la segunda fila de literas, séptimo desde la izquierda, junto a la viga vertical.

Elie Wiesel, autor y premio Nobel de la Paz, estaba en ese momento encarcelado en Buna-Monowitz (Auschwitz III), el campo de trabajos forzados de Auschwitz, y sobre ese bombardeo escribió: "Ya no teníamos miedo a la muerte; en cualquier caso, no a esa muerte. Cada bomba nos llenó de alegría y nos dio una nueva confianza en la vida ". La historia completa En abril de 1944, Vrba y Wetzler habían escapado de Auschwitz para advertirle al mundo sobre el exterminio de los judíos húngaros. Para septiembre, todavía no se había hecho nada. El ejército estadounidense liberó Suiza a fines de septiembre, y la Junta de Refugiados de Guerra finalmente pudo enviar el Protocolo completo a la oficina de Washington. John Pehle, el director, lo recibió en noviembre y lo que leyó lo estremeció hasta la médula. Esto era Auschwitz. Un lugar donde sucedían cosas terribles. grey_new Las desafortunadas víctimas eran llevadas al pasillo, donde se les pedía que se desnudaran. Cada persona recibía una toalla y un pequeño trozo de jabón, entregados por dos hombres vestidos con batas blancas. Luego se apiñaban en las cámaras de gas en números que solo dejaban espacio para estar de pie. Cuando ya estaban todos adentro, cerraban la pesada puerta. Había una breve pausa. Después, hombres de las SS con máscaras de gas subían al techo, abrían las portezuelas y sacudían una preparación en forma de polvo de latas con la etiqueta "Zyklon, para uso contra alimañas", fabricado por una empresa de Hamburgo. Esa mezcla de cianuro se convierte en gas a ciertas temperaturas. Después de tres minutos... todos en la cámara estaban muertos. (Extracto del informe Vrba-Wetzler)

Prisioneros asesinados en las cámaras de gas de Auschwitz. Polonia. Fotografía. 1944

Pehle no pudo obligar al Departamento de Guerra a actuar. Así que filtró la versión completa del Protocolo a los periódicos, con una carta de presentación. "Tan repugnantes y diabólicas son las atrocidades alemanas que a las mentes de las personas civilizadas les resulta difícil creer que realmente hayan tenido lugar". "Hicimos muy poco y lo hicimos demasiado tarde". Fue noticia de primera plana en todo el país. El día que se divulgó esa información al pueblo estadounidense, los nazis destruyeron las cámaras de gas. Fue un intento de destruir la evidencia, pero no funcionó. Dos meses después, el 27 de enero de 1945, Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo. Los soldados soviéticos que entraron en el campo comprendieron que lo que vieron era horrible más allá de cualquier descripción posible.


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