lunes, 11 de febrero de 2008

El contrapeso de los vicepresidentes.


Obama, en Virginia

Barack Obama durante un mitin en el estado de Virginia celebrado este domingo


Toda singularidad personal siempre ha sido derrotada en las elecciones norteamericanas. Generalmente, una vez proclamados, los candidatos presidenciales de cada partido eligen vices que actúen como sus contrapesos. Esperan que el nombre que agregarán al ticket, la fórmula final, tendrá el alcance que les falta a ellos. Confían en que sus vicepresidentes seducirán por ellos a los que de otro modo no votarían a un negro, a una mujer o un veterano de Vietnam.


Como en las primarias los votantes son más fanáticos, los precandidatos callan sobre sus vices: sería como si adelantaran que su mensaje no es tan puro y que harán compromisos. Si Jim Webb o Ted Strickland suenan como vice-presidentes posibles de los demócratas, como Rudy Giuliani para los republicanos, es porque los medios tienen sus fuentes, pero no porque haya ninguna declaración partidaria.


En las presidenciales, los rebeldes se apaciguan, y derechistas e izquierdistas buscan demostrar que son tan centristas en su visión del mundo como el norteamericano medio que come en McDonald's y compra en Wal Mart. Los vicepresidentes sirven para acentuar esta imagen de que un hombre puede ser todos los hombres.


Jim Webb, el muy blanco gobernador de Virginia, es un compañero aparentemente ideal, según los analistas, por las cualidades que reúne. Es del Sur, que fue esclavista, una región tradicionalmente opuesta a candidaturas negras. Es de origen escocés (protestante) e irlandés (católico), lo que casi lo convierte -pero casi- en el ideal WASP (White, Anglo-saxon, Protestant).Tiene un pasado de servicios, con los debidos honores, en las Fuerzas Armadas. Esto último resulta especialmente útil para vender a quienes no desean dejar la Defensa del país en manos demócratas, especialmente si esas manos son las de un negro como Barack Obama o de una mujer como Hillary Clinton. Una paloma en la presidencia, dice una sabiduría contranatural, requiere un halcón como vice.


Este cálculo de combinación de factores ideológicos, étnicos, profesionales y sexuales es el que determinó que Rudy Giuliani, el ex alcalde de Nueva York, el apóstol de la tolerancia cero y el eficaz gestor post 11 de septiembre, sea pensado hoy como vice ideal del senador de Arizona John McCain. A este piloto caído (y capturado) en Vietnam, a este protestante del interior percibido como rebelde y "políticamente correcto", le conviene tener a su lado un conservador católico famoso por su firmeza contra el crimen y la adversidad.


La popularidad, cuantificada en encuestas, es otro valor que siempre vale su peso en votos. Es lo que ocurre con Ted Strickland, el gobernador demócrata de Ohio, al que las encuestas colocan bien por encima del 50% en su Estado. Que sea de Ohio no es en absoluto irrelevante. La elección del vice debe contemplar también los equilibrios regionales. Ohio es el swinging state por excelencia. Es decir, un estado que oscila entre demócratas y republicanos en sus preferencias de voto.


Como vicepresidentes, Jim Webb sería un blanco del sur para un negro del Norte, y Rudy Giuliani un italo-neoyorquino para un veterano de la América profunda. La importancia de los vicepresidentes también se puede medir desde otro extremo.


Por primera vez desde 1928, en estas elecciones en las que George W. Bush termina su segundo mandato, no hay vicepresidentes que se hayan presentado a las primarias. Dick Cheney sólo aspira, dicen los medios que no lo quieren, a no morir antes del 4 de noviembre.


Créditos a mí estimado amigo argentino: Roberto Esmoris Lara, por el envío de este excelente artículo donde se habla de la escogencia vicepresidentes norteamericanos. El periodista Jorge Lanata por Radio del Plata en Buenos Aires. Jorge Lanata fuel fundador del diario Página 12 y de la revista política XXIII. A partir del 2 de marzo saca a la calle el diario Crítica, uno de los más emblemáticos del país cerrado en los 50.

5 comentarios:

Terox dijo...

"Es del Sur, que fue esclavista, una región tradicionalmente opuesta a candidaturas negras"

Eses análisis no se sostiene contra la evidencia. Obama gana en Estados Sureños, si es que no se le atraviesan los latinos:

Alabama: 56% a 42%
Georgia: 67% a 31%
South Carolina: 55% a 27%
Lousiana: 57% a 36%

La excepciones:

Arkansas: 27% a 70%
Tennessee: 41% a 54%

Un vicepresidente hispanoparlante sería una excelente elección si es que llega a candidato...

gonzo dijo...

Interesante Jim Webb, acabo de leer su pagina de wikipedia y la verdad es que tiene una oportunidad en la vicepresidencia.
Tambien se ha hablado sobre

Del lado republicano se habla tambien de Sonny Perdue, el gobernador de Georgia.

Oak dijo...

Terox, pueda que si se de un contrapeso, recuerda que el sur fue esclavista, pero lo fué hace varias décadas, asi que, los que fueron esclavos, de alguna manera, son lo que tienen su voto en estos momentos.

Sucedió exactamente así en South Africa con el apartheid.

Ahora son los negros los que tienen el control, después de decadas de esclavitud.

un abrazo

Terox dijo...

Oak, lo que pasa es que USA no es Sudáfrica. Un blanco sureño que NO confie en los negros nunca va a votar por uno, aunque le pongan de vicepresidente al máximo líder del KKK. Ese sería territorio Republicano. Tratar de compensar eso es absurdo. En cambio, los latinos si pueden ser seducidos en masa por un Richarson de 2do de abordo.

En fin, vamos a ver que pasa...

Tía Política dijo...

Yo la verdad veo que una buena jugada política para Obama sería poner a Bill Richardson de vicepresidente y en el caso de Hillary a John Edwards.

Saludes