miércoles, 27 de febrero de 2008

Catastro fúnebre de Zoran Music en los campos del horror.



"Desde entonces, a una hora incierta, / esa pena retorna", dice Primo Levi en su poema El superviviente.


Y, anteayer, a esa hora gris en que la tarde se desploma irremediablemente hacia la noche, Jorge Semprún, antiguo deportado en Buchenwald, desgranó en Barcelona sus recuerdos sobre la experiencia de los campos nazis.

Lo hizo en un diálogo con el crítico de arte francés Jean Clair y moderados por el poeta Àlex Susana a propósito de la pintura de otro deportado -en Dachau- amigo de ambos, Zoran Music (Görtz, 1909-Venecia, 2005). Fue una conversación iluminadora, pese a lo tenebroso de lo evocado, plena de emotividad y de reflexiones, como no podía ser de otra manera, sobre el horror y el arte. Semprún comenzó por valorar la pintura de Music -de la que la fundación Caixa Catalunya ofrece en La Pedrera una extraordinaria exposición comisariada por Clair- como parte de la experiencia de los Lager. "Cuando veo por primera vez sus dibujos en los años setenta, esos dibujos que hizo in situ, a escondidas, en Dachau en 1944, jugándose la vida, estoy viendo lo que he visto yo mismo, retorna la memoria postergada".


Semprún, un Semprún que no dudó en reconocer que a los viejos deportados como él les queda "poco tiempo", y en advertir que cuando el último de ellos desaparezca se perderá una parte de la memoria de los campos, "como el olor de los hornos crematorios, algo que nadie puede transmitir", evocó a través de la pintura de Music los "carretones de muertos" de la Leichenkolonnen, la brigada de los cadáveres que retiraba cada día a los que habían perecido en los bloques, las literas abarrotadas, los ahorcados itifálicos...




Music plasmó, en Dachau mismo, y luego, años después, en la serie Nous ne sommes pas les derniers (1970) sólo a los hundidos del campo, los acabados, los muertos vivientes, los vivos cadaverizados, "los denominados en argot del Lager muselmanner, musulmanes", por su actitud física que recordaba el recogimiento para la oración. Otro elemento de los campos que identifica Semprún en la pintura de Music es la promiscuidad. "El peor recuerdo no es el hambre, el sueño ni el miedo, sino el infierno de vivir sin estar un segundo solo". Music quedó muy marcado personalmente por eso: "Era muy difícil conversar con él, era muy silencioso. Y esa tentativa de acabar con la promiscuidad de la memoria a través de la soledad, la física y la de sus autorretratos es también una marca, el rescoldo de los campos".

Señaló Semprún que en Music, sin embargo, pese al objeto de su mirada, "sorprende la belleza, la belleza del desastre, con que representa el horror". Lo que se explica, continuó, porque en realidad, en sus dibujos, "no estamos en el registro del horror, sino del dolor; el horror repele, el dolor no, el dolor emociona, hace abrir los ojos, y ofrece una esperanza". Clair opinó que la belleza en Music, en sus "catastros de cadáveres de Dachau" nace de la compasión. Music, dijo, devuelve a los musulmanes su dignidad en la muerte al pintar la "trágica elegancia y la fragilidad de sus cuerpos"."Sorprende en Music la belleza con que pinta la tragedia"

13 comentarios:

Senior Manager: dijo...

Esos dibujos, sus relatos e incluso este post en tu blog...seguirán dando testimonio de tan horribles experiencias que tantos seres humanos vivieron... Aunque sus protagonistas vayan pereciendo (como es natural) sus recuerdos, vivencias y legados quedarán allí como mudos testigos que nos seguirán recordando lo que pasó.

mi despertar dijo...

aplausos..........

Gizela dijo...

Pues espero que no haya olvido, aun después de que el ultimo desaparezca, no puede ni debe haber olvido, ni en lo que paso en ese funesto momento de la historia ni en los otros momentos funestos que se viven en nuestro tiempo..siempre debe existir alguien que nos recuerde cuánto daño puede hacer el ser humano, cuando deja florecer de si, esa "malignidad" que pareciera,a veces ser parte recóndita de su existencia
Que lindo reportaje, Roy
Un beso

Maria dijo...

Cuento con que la globalización de la comunicación no permita el olvido de esta y tantas otras atrocidades. Cuento con que haya más y más personas que nos las recuerden y nos ayuden y a evolucionar en el sentido que indica Antonio Damasio, comprendiendo mejor al ser humano y sus emociones.

Hace días vi un vídeo terrible en este blog: http://exiliadobcn.blogspot.com/2008/02/el-triunfo-de-la-voluntad-leni.html
Lo dejo aqui por si os interesa

Moderator dijo...

Bueno creo que en usted he encontrado un amigo.
Qué piensa sobre lo que escribo.
Gracias. Recién comienzo. Soy nuevo en esto.

Terox dijo...

Impresionante. Ciertamente, no se va a olvidar, aunque muera el último, mientras existe la volundad de recordarlo. Lo cual no es un logro pequeño, cuantas cosas SI hemos olvidado...

Dicterio dijo...

Muy buen post! Saludos! y gracias por sus comentarios, espero seguir frecuentando su blog! tiene muchas acotaciones interesantes!

Fragmentos de Luna dijo...

WOW, WOW, WOW, Me encanta tus letras y la forma como describes los relatos. Tu blos es suuper. Estuve leyendo tu perfil, que rico, seremos colegas jejeje, estoy terminando mi carrera de economista y que bueno contar con Blogs como el tuyo para instruir. Un abrazo.

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Señior manager:
Estoy de acuerdo contigo, no debemos olvidar los horrores de la guerra, por eso lo recuerdo cada vez que se pueda.
Saludos

mi despertar:
Gracias por ese aplauso, viniendo de ti es un verdadero alago.
Saludos

Gizela:
No debemos olvidar esa malignidad como tú dices, hay que tenerla presente todo los días, ya que hoy ese maligno recorre nuestro mundo, muy cerca de nuestros hogares.
Saludos

Maria:
Eso es una de las cosas buenas de la globalización de las comunicaciones, así como también la globalización de la justicia.

No debemos olvidar hay que tener memoria histórica.
Saludos

Moderator:
Espero que sea un éxito tu comienzo y te vamos a apoyar, y gracias por tu visita.
Saludos

Terox:
El punto es la voluntad de no olvidar es muy cierto, cuando hay voluntad, se puede, y de muchas formas.

Espero que esto no sea otra de esas cosas que SI hemos olvidado.
Saludos

Dicterio:
A vos también, espero seguirte de cerca en tu blog.
Saludos

Olga S.Isidro dijo...

¡Jamás debemos olvidar! y debemos enseñar a las generaciones futuras, evitando a todas esas mentes obtusas, que aun hoy, siguen pensando que todo ese horror, no existió, pero ¡cuidado!, ese fue el horror extremo, pero existen y existieron otros tantos que tampoco debemos olvidar.
Mis felicitaciones por este post.

RAMMSES dijo...

Me sorprende siempre esa capacidad artística de hacer del horror, el dolor y al miseria humana una obra de arte de exultante belleza.
Como siempre uno aquí creciendo con vos amigo Roy.
Un abrazo.

Jonathan dijo...

Muy bueno este post, es bueno siempre recordar lo que paso, aunque las pinturas sigan horrorizandonos.
Pero no hay que olvidar!

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Jonathan:
Tienes mucha razón, aunque nos asusten las imágenes.
Saludos