viernes, 30 de noviembre de 2007

Latinoamérica: “democracia neoliberal” y rebeldía ciudadana

Frecuentemente encontramos alusiones asépticas sobre “democracia”, “participación”, “ciudadanía”; nociones que despojadas de sus contenidos clasistas y culturales, flotando encima de los contextos y su devenir histórico, poco ayudan a comprender los graves desafíos que la región encara.


Desde hace bastante es difícil no encontrar juntos, en un mismo foro, alabanzas y cuestionamientos al desarrollo democrático en los países latinoamericano. Año tras años en las diversas cumbres (Iberoamericanas, de la OEA, de las Américas) los gobernantes regionales para pasar balance de los procesos de integración, desarrollo y funcionamiento democrático. Y frecuentemente en las declaraciones finales encontramos alusiones asépticas sobre “democracia”, “participación”, “ciudadanía”; nociones que despojadas de sus contenidos clasistas y culturales, flotando encima de los contextos y su devenir histórico, poco ayudan a comprender los graves desafíos que la región encara. Entre ellos dos (los índices de desigualdad social y los procesos de desciudadanización ) se relacionan con el modelo económico y sociopolítico introducido en el último cuarto de siglo: el neoliberalismo.


A partir de la década del 80 se generalizó en la región un proceso transicional que apostaba por la instauración de gobiernos civiles como sustitutos de las desacreditadas dictaduras militares, surgiendo democracias representativas. La existencia en este decenio de tantas naciones que intentaron cambiar su régimen político según los preceptos democráticos hizo que estudiosos del tema como Samuel P. Huntington hablaran de una “tercera ola democrática”. Ola que derivó, tristemente, en un tsunami social de incalculables consecuencias para nuestros pueblos y replegó los índices de desarrollo y bienestar precaria e incompletamente alcanzados por varios países de la región.


Estas democracias neoliberales, si bien representaron la reducción del terrorismo de Estado y los conflictos armados, la paulatina y conflictiva desmilitarización de las instituciones públicas, el perfeccionamiento de los procesos electorales y cierta socialización de una cultura democrática no acertaron a resolver los inmensos problemas estructurales de la región . Y al igual que sus brutales antecesoras, continuaron garantizando en lo fundamental la tajada a los inversionistas foráneos y al imperialismo en un ambiente de continuas privatizaciones. En ese contexto “(...) un segmento importante de la izquierda latinoamericana se adhirió a una concepción ingenuamente optimista y “facilista” de la democracia (...) el carácter presuntamente lineal e irreversible de los procesos democráticos (...) la creencia, teóricamente errónea e históricamente falsa, de que la democracia es un proyecto que se agota en la sola “normalización” de las instituciones políticas” .

13 comentarios:

Heroe Anonimo dijo...

El fin era el mismo..los metodos distintos..

Terox dijo...

Lo bueno de la democracia, Roy, es que cómo el fútbol, da revanchas. Haga un recuento de cuantos gobiernos pueden considerarse "neoliberales" en el continente, y verá que tan desactualizado está el artículo escogido...Mientras la bola siga rodando, cualquier cosa puede pasar...

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Terox:
Para mi, el articulo demuestra la realidad de Latinoamérica, es más actual de lo que te podes imaginar, si escoges los puntos que menciona el articulo, lo podemos ver casi en cada país de nuestra américa.
Saludos.

Nota: Que cara de perro amargado de gastas jaja

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Heroe anónimo:
Es correcto lo que dices, seas bienvenido.
Saludos

Warren Lee dijo...

Y a veces, Terox, como manejamos una cosa, manejamos la otra; a la patada, y se nos olvida como decía Parmenio por radio, que ésto, el futbol y la democracia, es o son ¡un asunto de cabeza! Que és lo que nos falta... A como manejamos de mal aquello, manejamos igual esto... y eso. O, según manejamos, nos conducimos, a propósito del desastre vial o de tránsito vehicular.
Saludos, Terox y saludos, Roy. Y demás amigos...

Warren Lee dijo...

Saludos, Roy, te dejo esto que voy a enviar a ver si me lo re-publican. Tiene relación con tu tema...


"Según manejamos
. . . nos conducimos"

Necesitamos una terapia extrema… que nos lleve a que se haga la luz en lo más profundo de nuestras cabezas, y se iluminen.
Es que nos urge dar rienda suelta al ¡sentido común! En todo momento, lugar y circunstancia. Para las elecciones, de todo tipo, nacionales y personales, y en la forma de conducir nuestra democracia o de manejarnos a través de ella.

Porque, según manejamos nuestros vehículos -sin usar muy bien la cabeza- igual conducimos nuestros destinos, el país.

Esa forma de “avanzar” al volante o a pie, refleja cuánto tenemos en nuestro intelecto, y descubre lo que nos falta para tener un buen juicio y un buen razonamiento.
Un dictamen, es que el "sentido común" es poco común en nuestro suelo. De su ausencia se derivan la imprudencia, la irresponsabilidad y el irrespeto. Y como el conocimiento académico no lo es todo, el problema igual viaja en “cacharritos”, como viaja también en últimos modelos.

Un ejemplo contundente de ese déficit, lo representa, el mal uso o el desuso, de las luces que tienen los carros para que el conductor se comunique son su derredor, me refiero a las luces de emergencia o de parqueo y, sobre todo, a las luces direccionales, pues igual funcionan mal nuestras "luces" racionales, por lo visto en carretera y…
La mayoría no entendemos la lógica de esas lucecitas que antaño no tenían las “carreticas”. Por eso, para poner un ejemplo: vemos a una persona llegando de Alajuela a San José por la, por la autopista, sí, General Cañas, por el carril extremo derecho. Como esa persona busca el Paseo Colón, ¡arroja su carro contra quien sea, para llegar al carril extremo izquierdo!, sin activar la luz direccional para comunicarse y alertar a los demás, y sin fijarse si alguien viene detrás. Y ya ubicado, gracias a Dios, en el carril extremo izquierdo, el exclusivo, para tomar hacia el Paseo Colón, frente a las barbas de don León, el conductor(a), muy cortés, decide, ahora sí, activar la luz direccional… ¿Ya para qué?, si está en ese carril ¡exclusivo! para tomar hacia el Paseo Colón, después de atravesársele a más de 10 en el intento. Este es un movimiento irracional, que tiene relación con otro que es mortal: el falso adelantamiento.

Otra perspectiva es la agresividad con que conducimos. Concluimos que a todo “gato” flaco… se le pegan las pulgas pues, como no nos da para desahogar nuestras frustraciones por la mala conducción de nuestra nación y el mal camino por el que la han llevado muchos políticos, nos desquitamos con quien no la debe. Y como debemos explotar, porque no somos de palo, aunque parece, ¡perdemos la paz!... perdemos la paz y nos liamos con el prójimo y, qué pecado, si son otros los deudores.
Algunos, con un déficit mayor, "manejan", después de que entre tragos y botellas se les aparece un "genio" inspirador, que es la causa de tanto terror y de tanta muerte sin sentido.
Definitivo: según nos hemos manejado, nos hemos conducido. ¿Continuaremos por la misma ruta, del sin sentido?

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Warren:
Esa agresividad y esa violencia no solo se viven en esa área, sino en muchas otras.

La gente anda viendo a ver porque se enoja, y si no encuentra razón se muerden para enojarse.

Agresividad en el manejar, en el fútbol, en la casa, con los niños, jóvenes, contra nuestros ancianos, contra las mujeres...

Me acuerdo de una fabula de Walt Disney, donde salia un perro que conducía, y cuando iba hacia al carro se topa con un camino de hormigas, y entonces tiene el cuidado y una delicadeza, de no majarlas y les pasa con cuidado por encima, el tipo un pan de Dios.

De pronto, cuando se sube al auto, el tipo cambia de rostro, se endemonia, y conduce como un troglodita.

Así estamos viviendo, con intolerancia, y con mal vivir, y creo que el tiempo nos pasara la factura, con intereses incluidos.
Saludos

RAMMSES dijo...

Hola Roy, ¿como estas mi estimado amigo?. A la noche paso por aquí para dejar huella.
Abrazo desde una calurosa Baires.

Roberto Esmoris Lara dijo...

Hace rato que la democracia formal está manejada por una élite neoliberal que utiliza distintos disfraces y hasta a veces llega a ser confundida como socialdemocracia o progresista.El papel de la población se reduce a la mera ratificación de las decisiones con su voto.No sólo en nuestros pagos, creo que fue Maxwell Taylor, asesor de Kennedy, quien dijo en aquella época que el papel de la población es saber lo suficiente como para poder premiar o castigar con su voto. No tiene que saber nada más, idea que se asemeja a cualquier sistema autoritario que la trata como un enemigo en potencia.
Es cierto lo del romance de la gente con el deporte. Uno escucha algunos comentarios de oyentes de la radio que superan holgadamente al espècialista. No ocurre lo mismo con el análisis político o económico, porque todos colaboraron para inculcarnos que deben abordarlo excluasivamente "los que saben". Es común escuchar ¿Que entienden ustedes de política, dedíquense al fútbol, o estudiaste?.
Por eso la confusión: La contracara del neoliberalismo sería la recuperación por parte del estado del control administrativo de los servicios públicos, la banca, el transporte, la salud....Lo que no puede conseguir la izquierda, que no tiene instituciones, ni acciones,estructuras que le generen recursos en un escenario que más se parece as una S.A.
Y las transnacionales son tan hábiles que engañan al más listo. Recuerdo como en los 80 considerábamos que Felipe González era la representación pura del neoliberalismo, hasta que vino a presionarnos haciendo lobby para la Telefónica y otras mega empresas españolas. O auspician y hasta alientan los derechos humanos, robándole el libreto a los que lucharon en los suburbios de la new-cultura-shopping.
Un abrazo Roy.
Roberto

Roberto Esmoris Lara dijo...

perdón, quiise decir que Felipe Gonzales nos había vendido una imagen ANTI-NEOLIBERALISMO, un socialismo posibe, el "capitalismo bueno" contra el "capitalismo salvaje".
Gracias

Terox dijo...

Roberto, lo que pasa también es que se utiliza el término "neoliberal" como un saco muy grande donde puede meterse casi a cualquiera, con el agravante (a diferencia, por ejemplo, de "socialista") de ser una etiqueta altamente descalificante.

Y es que uno se pregunta entonces: que necesita hacer un gobierno NO ser considerado neoliberal? proceder de inmediato a nacionalizar las principales industrias?

Es Lula da Silva neolibreal? Batchelet? Kirchner? Correa?

Volviendo al símil anterior, yo más bien diría que ahora, en general, se "juega" en un nuevo tipo cancha que pudiera parecer "neoliberal" a algunos, pero que simplemente es la realidad pragmática donde debe moverse el gobernante latinoamericano del siglo XXI... a menos claro, que considere opciones más radicales, como el bolivarianismo...

Warren Lee dijo...

claro que la violencia se vive en muchas areas, Roy, pero en esa notita que espero me re-publiquen en La N, pues ya salió hace tiempillo en el Semanario y en La República, escojí esa perspectiva o ese ángulo de la violencia, ya que la sangre está tan de moda en carretera, y eso es fiel reflojo de lo demás, incluyendo nuestra falta de cabeza.

Roberto Esmoris Lara dijo...

Terox, es que en realidad hacen una suerte de estatismno disimulado a través de los subsidios. En Argentina, para mantener la tarifa de los transportes -por citar un ejemplo- el gobierno aporta a las empresas privadas el doble del costo nominal del pasaje. Lo mismo ocurre con los trenes, los subtes, etc. Este subsidio se paga con la recaudación fiscal de la nación por lo que un tucumano, un riojano o un jujeño está subsidiando el pasaje de un porteño a pesar de no utilizar el servicio.
Es un estatismo encubierto y más costoso que un estatismo real.
Abraz
Roberto
PD) Debnería llamarese neo-conservaduirismo, pero "neo-liberal", si bien es tan amplio como confuso, sirve por aquí para etiquetar la vieja idea de la Patria Financiera que mide todo por la macro y la concentración de las riquezas. Un modelo que alguna vez habló de la teoría del "desborde, o efecto cascada" haciéndonos creer que los que más cvonseguían de la economía iban por "desborde" a beneficiar a los que menos tenían. No fue así. Las riquezas las depositaban en paraisos financieros, o en bancos privados que jamás se hicieron responsables de los depósitos locales.
Abrazo, nuevamente.
Roberto