sábado, 3 de noviembre de 2007

La Argentina de Kirchner


Este análisis sobre Argentina, me gusta, y lo agrego como complemento a mi artículo, para entender mejor la situación, económica, política y social de este gran país.


El próximo 10 de diciembre Argentina estrenará titular del poder Ejecutivo, Cristina Fernández, en el primer relevo de mando sin mayor contratiempo, producto de un proceso electoral y de acuerdo con el reloj constitucional, desde la pavorosa crisis de finales de 2001. Salvo el no muy grato sabor de boca que deja su activa participación en uno de los juegos de moda en la política internacional, el de la parejita presidencial, Néstor Kirchner parece haber librado más o menos bien sus poco más de cuatro años de inquilinaje en la Casa Rosada.


Allá por diciembre de 2001, el entonces presidente Fernando de la Rúa sabía, pero todo indica que no le importó, sobre el inminente estallido social en el país que decía gobernar. Su apuesta, como la de Carlos Saúl Menem y la de muchos de sus colegas en América Latina, fue defender a capa y espada una política económica que sacrificaba, cada día con mayor sadismo, el de por sí precario nivel de bienestar de la mayoría de la población. Por aquellos tiempos, comentamos en este mismo espacio que unas semanas antes de su caída este personaje tuvo sobre su escritorio el balance del último trienio de gobierno de su predecesor y el de su primer bienio a cargo de la Presidencia argentina, y entre los elementos a considerar destacaban que la tasa de desempleo abierto se aproximaba a la cifra histórica de 19 por ciento de la población económicamente activa, y a 16 por ciento la de subempleo, elevando la proporción al 35 por ciento de la PEA en frágil situación laboral, sin incluir el sector rural y las pequeñas ciudades del interior de la República, amén de acumular cuatro años consecutivos de desplome económico. La consecuencia de mantener los ojos cerrados es conocida: más allá de su propia defenestración, el estallido de la bomba social fue brutal, y no era para menos.


Cuatro efímeros presidentes después, en segunda vuelta Néstor Kirchner ganó la Presidencia, y durante su ejercicio Argentina reportó una de las mayores tasas de crecimiento económico (9 por ciento promedio anual en el cuatrienio) que contribuyó a reducir a casi la mitad el desempleo y la pobreza, con respecto a los indicadores reportados poco antes de la caída de Fernando de la Rúa.


Comparado con el gobierno de este último personaje, el de Kirchner ha sido espléndido, pero aún así falta mucho por caminar a favor de los argentinos, porque, como en la mayoría de las naciones latinoamericanas, los beneficios económicos no llegan al grueso de los habitantes. Se requiere más empleo, mayores salarios, mejor distribución de la riqueza, menor inflación y, desde luego, mantener el ritmo de crecimiento, algo que no se garantiza por el simple hecho de trasmitir las riendas a la esposa, por mucho que la ame.


En uno de sus más recientes balances, la Cepal resume el comportamiento económico argentino, destacando la tasa de crecimiento acumulada durante la presidencia de Kirchner. El organismo subraya el marcado repunte y la carencia de “restricción externa o de financiamiento del sector público, (que) es un fenómeno poco común en el país”. La considerable expansión del consumo contribuyó notablemente al alza de la demanda interna, en tanto que las tasas de ahorro interno y de inversión-PIB a precios constantes registraron los valores más altos en 13 años, amén de registrarse una elevación apreciable de la capacidad productiva, sobre todo en el sector manufacturero.


En un contexto de creciente demanda de trabajo, la tasa de desempleo fue inferior a 10 por ciento en los últimos meses de 2006; el coeficiente de empleo-población urbana se elevó casi un punto porcentual en términos interanuales y registró un nivel históricamente alto. En ese marco de expansión, los salarios reales crecieron en promedio 8.4 por ciento. En conjunto, la evolución del empleo y las remuneraciones indujeron una reducción de los índices de pobreza e indigencia, aunque siguen siendo elevados.


La tasa de inflación descendió a 9.8 por ciento en 2006 respecto del año anterior, aunque antes de la crisis de 2001 se aproximó a 6 por ciento. A medida que se consolidaba la recuperación, apunta la Cepal, se fue configurando una dinámica de incremento de los índices de precios dentro de rangos moderados. Las variaciones mensuales de las tasas de inflación se convirtieron en un tema de gran interés, tanto para la opinión pública como para el gobierno. Las autoridades recurrieron a la negociación de acuerdos para influir directamente en la formación de precios, y la aplicación de impuestos y subsidios, sobre todo con el fin de frenar los reajustes de los precios de los servicios públicos, y de encauzar parte de la oferta de bienes, antes destinados a exportación, al mercado interno.


Las cuentas públicas nacionales reportaron en 2006 un superávit primario que ascendió a 3.5 por ciento del PIB. Este saldo volvió a ser elevado en términos históricos, aunque algo inferior al del año anterior. La recaudación de impuestos mostró una considerable alza, superior a la del valor nominal del producto. El gasto primario, al que contribuyeron cada vez más las inversiones, acompañó la evolución de los ingresos hasta fines de 2006, período en que se observó una aceleración que se prolongó en los primeros meses de 2007.


En fin, ahora le toca a Cristina Fernández, aunque, finalmente, todo queda en familia.

8 comentarios:

esmoris lara dijo...

Amigo, ya me he disculpado con Rammses (sé ahora que se llama Miguel), y con vos por mi apasionada intervención en tu blog. Como te aprecio mucho, y aprecio muy especialmente este espacio, no opinaré sobre la técnica mirada de la Cepal. No obstante, quiero....decir en vos bajita y respetuosa...que la futura presidenta tiene luz propia en cuanto a su política, y tal vez más intensa que la de su antecesor y marido. Los primeros pasos que se están bocetando en esta suerte de pacto de la Moncloa en el obelisco, son esperanzadores. Como suele decir el actual presidente "despacito, despacito se hace el montoncito".
Un abrazo y felicitaciones por este "aula" a la que acudo siempre.
Roberto

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Esmoris:
Por favor opina de todo, esa es la dinámica, a ver que te parece.

Debemos esperar a ver que tal Cristina como presidenta, deseo saber que es el pacto de la Moncloa, no lo conosco.
Saludos

Terox dijo...

Aquí encontré un resumend de los pactos de la Moncloa. Es increíble la descripción que se hace de la España inmediatamente post-franquista, si la contrastamos con la actual. Es el epítome de la frase: "juntos, sí se puede"...

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Terox:
Muchas gracias lo voy a leer.
Saludos

esmoris lara dijo...

Roy, por estas tierras siempre se admiró aquel pacto de la Monclóa. El que nuestro gobierno propone ahora es tal vez uin poco más modesto pero avanza hacia un "pacto social" entre los factores de poder, incluyendo a los trabajadores. Se trata de lograr algunos compromisos básicos como la reinversión de los industriales en bienes de producción, la formación de precios justos para el producto final, el acuerdo a través de paritarias obrero-empresarias de salarios al mismo nivel o algo superiores a la línea inflacionaria real (superiores para recuperar lo perdido cuando se salió abruptamente de la dolartización), hasta llegar a niveles aceptables que propicien un proyecto integral de país con políticas de Estado concensuadas tanto por el oficialismo como por la oposición.
Los primeros pasos ya se han dado y es del interés de la presidente electa que el acuerdo se cierre a fin de año, para comenzar a aplicarlo al comienzo de su mandato, en el 2008. Hasta el momento no aparecen dificultades desde el campo empresario, pero hay dudas de que se pueda encontrar un acuerdo unánime por parte de los gremios, que reeligen sus autoridades en marzo, lo que provoca varios desacuerdos entre quienes se postulan para dirigir la central única de trabajadores.
Te envío un abrazo y vuelvo a agradecer (esta vez públicamente) tus "buenos oficios" para lograr que me recuperara de un hondo problema familiar, que estoy aprendiendo a sobrellevar de a poco. Gracias.
Un abrazo
Roberto

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Esmoris:
Muy interesante eso de ese pacto de la Monclóa, creo que la madures de los gremios, debe de reflejarse en todo lo que sea positivo para los trabajadores.

Hay políticas económicas de salarios, que no compensan la inflación, y el poder adquisitivo de los trabajadores se ve disminuido día con día.

Siempre estará el conflicto obrero/patronal, ya que cada uno defiende sus propios intereses. Estaré pendiente de este pacto a ver como lo maneja la nueva presidenta de la Argentina.

Y Esmoris, siempre como las águilas, enrumbándose hacia las alturas,

Saludos

esmoris lara dijo...

Gracias Roy. Y en cuanto a la actitud de la CGT, central única de los trabajadores denominada peyorativamente "la de los gordos", representó siempre a la cúpula de los trabajadores, sus delegados (muchos elegidos entre gallos y medianoche). La otra fuerza que se enfrenta a ellos, la CTA, maneja todos los gremios estatales(empleados públicos, docentes) y es bastante utópica en sus demandas, lo que hace temer por la definición de los acuerdos a corto plazo.
Otra si digo; No encontré el comment del amigo Jonathan. Quisera poder contestarle a mi vecino de mar con todo afecto. Ojalá me pueda madar un mail, no conozco el suyo.
Un abrazo Roy, hasta cualquier momento.

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

esmoris:
Estos grupos gremiales son algo difíciles a la hora de las negociaciones, pero son importantes en la vida política, social y económica de nuestros países.

Así pasa en Costa Rica, como que tienen un perfil muy similar.

Jonathan te escribió en el post sobre Cristina, ahí podes encontrar el comentario.
Saludos