lunes, 10 de noviembre de 2008

Tonos grises

El escritor Abraham B. Yehoshúa

Abraham B. Yehosúa es, junto con David Grossman o Amos Oz, uno de los escritores israelíes más reconocidos no solo en su país sino internacionalmente. Desde que en 1988 Alfaguara publicara su primer libro en España, Un divorcio tardío, han visto la luz otras novelas: El señor Mani, La novia liberada, Viaje al fin del milenio… Asuntos recurrentes en ellas son la familia y el matrimonio, y junto a estos temas, el del Israel de hoy, sometido a una violencia interminable, y para el que solicita un proceso de paz entre israelíes y palestinos.


Una novela crítica y simbólica sobre el poder de los medios y la necesidad de las empresas de mantener su imagen ante ellos y sus clientes.

"Una mujer en Jerusalén" se ocupa no tanto de la realidad actual del Estado de Israel y sus conflictos internos, sino de asuntos universales que atañen a todas las conciencias. Un terrorista se inmola en el mercado de Jerusalén; entre los fallecidos una hermosa y enigmática mujer, Julia Ragayev, cuyo cadáver nadie reclama, ni siquiera la empresa para la que trabajaba. Un periodista sin escrúpulos denuncia la falta de humanidad de la empresa, ante lo cual su anciano propietario no reparará en medios para lavar su imagen; así, encarga el asunto al director de recursos humanos que deberá devolver el cadáver de Julia a su pueblo natal, en un fatigoso viaje que acabará por sacudir lo más íntimo de su conciencia.

Julia Ragayev, única fallecida sin identificar en el atentado de Jerusalén, es, sorprendentemente, el único personaje que tiene nombre y apellidos de toda la novela; los demás serán el dueño, la madre, el director de recursos humanos, el hijo… Y no es casualidad en esta novela, simbólica y crítica a un tiempo, sencilla en su planteamiento inicial, y que refleja con naturalidad una realidad que oscila entre lo cotidiano y lo inverosímil, sorprendiendo al lector en su desarrollo.

El dramatismo argumental da paso al drama interior de sus personajes, hombres y mujeres sin nombre, con sus miserias y sus vidas truncadas, pero que –en cierta medida– son capaces de sobreponerse a sus heridas para intentar restañar la injusticia por la que ha pasado Julia. No es extraño que la prensa norteamericana haya calificado a Yehoshúa como el Faulkner israelí por su agudeza para retratar la conciencia. Sin embargo, en nada se parece su sencillez narrativa y el componente sociológico de sus relatos al complejo estilo faulkneriano, más simbólico y poético.

Una de las características centrales de esta crisis económica es que muta de sus características con gran velocidad con su capitalismo gris y con la globalización lleva al mundo gris carentes de rostros y nombres.

La tormenta perfecta y la globalización nos presentan hoy en día tres grandes crisis que confluyen por primera vez juntas en la historia de la humanidad: Las crisis del futuro ya están aquí, y el mundo no está preparado para afrontarlas. Antes del verano tuvimos la crisis alimentaria y el mundo asistió impotente al descenso al hambre de millones de personas. También hemos sufrido una crisis energética, con una escalada de precios que trastocó los equilibrios geopolíticos y económicos vigentes. También convive con nosotros una crisis climática y medioambiental permanente, que se traduce en desertificación y presiones migratorias. Ahora padecemos una crisis financiera que tendrá un impacto social demoledor, tanto en el centro como en la periferia del sistema. Y mientras, seguimos con crisis de seguridad humana como la de Congo o Darfur, que al contrario que los llamados conflictos congelados están permanentemente en ebullición, pese a lo cual no reciben la suficiente atención por parte de la comunidad internacional.

"Una mujer en Jerusalén" que representa a cualquier mujer en el mundo global, a veces pasando desapercibida, es una más en este engranaje perfecto de la globalización, con movimientos de seres humanos a través del mundo laboral, sin rostros humanos. Vive la crisis del terrorismo mundial en una zona de conflicto permanente entre israelíes y palestinos con sus crisis recurrentes y esta potenciada por el conflicto global entre la geopolítica y lo cotidiano.

Nuestro vivir cotidiano en San José de Costa Rica, en Jerusalén o en Washington, se ve marcada por la historia sin fin de las crisis recurrentes del capitalismo y de las decisiones de los más poderosos, para emprender una tarea tan compleja como la reforma de la gobernanza mundial y, a partir de ahí, contribuir a conformar unas reglas del juego justas, para todos los ciudadanos del mundo globalizado reflejados en una mujer en Jerusalén donde la globalización ha hecho hombres y mujeres sin rostros (me recuerda Guantánamo).

Créditos: El País, JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA,JOAQUÍN ESTEFANÍA, Babelia ofrece a sus lectores las primeras líneas de la novela de Abraham B. Yehoshúa, que publica la editorial Anagrama

14 comentarios:

mia dijo...

Leyendo Babelia el sábado

me dije que era extraño

que no colgases algun

documento entre los más

bellos,y,hoy me sorprendo

al encontrar ést aquí!

Gracias Roy♥♥♥besos♥♥♥

Amorexia. dijo...

Conozco al autor aunque nunca lo he leído, pero esta crónica me ha llamado poderosamente la atención y correré a buscar el libro.

Es enfrentar un poco el humano contra la fuerza invisible de el humano, pero no por la moral, no por el amor a los demas, si no por la imagen corporativa.

En el club de la pelea; anti tesís de el hombre moderno; ningún miembro tenía nombre a menos que muriera, seremos miembros de un club globalizado donde el nombre y el individuo no son nada desde el punto de vista de el mercado?

Excelente. saludos a deshora

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Mía:
Muchas gracias y me alegro que te gustara el texto, es muy moderno y actual y lo entremezclo con la crisis global que hoy vivimos.
Saludos

Víctor Hugo dijo...

Roy

Por lo que describes se vé interesantísimo el libro...
Lamentablemente acá en Chile los libros de Anagrama llegan carísimos! Con decirte que en Buenos Aires se encuentran los mismos libros a un tercio del precio de acá
Pero trataré de conseguirlo

saludos!

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Amorexia:
Como entes invisibilizados somos en esta era moderna y global, donde los nombres y los rostros no importan, ya que somos consumidos de una manera poderosa por el sistema y logra hacernos ser simplemente números y estadísticas en el mundo empresarial, financiero y por muertes por el hambre.

No sabemos quienes mueren por millones en África por las hambrunas y no conocemos sus rostros, no sabemos quienes mueren causa del terrorismo tanto en las guerras preventivas como en la guerra contra el terrorismo.

Es más el mismo Guantánamo no tiene rostros, una vez puse un post donde comente, Guantánamo Si tiene rostros y puse la foto de un joven preso desde hacia tiempos y con video incluido.

Si tenemos nombre y apellidos y tenemos un rostro que debemos exhibirle al mundo, ojala que la miseria y el odio no logre eliminar los rostros del mundo.
Saludos

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Víctor Hugo:
Ojala lo puedas conseguir ya que si es interesante y podes leer el inicio del libro en el hipervínculo al final de mi texto. En San José también los libros son muy costosos.
Saludos

Cornelivs dijo...

No sabia de este escritor.

Gracias por revelarlo. Creo que leeré su libro. Un saludo.

El Heroe dijo...

No lo conocia, mis conocimientos de escritores israelies se limitan a biblistas, es interesante conocer que es lo que tiene que decir...Saludos Roy

mi despertar dijo...

Leerte hace que me den ganas de leerlo.......
besos

AriaDna dijo...

Roy como siempre eres un encanto en todo lo que haces

gracias por tus preciosas palabras siempre en mi blog

un beso

Terox dijo...

Suena bueno...

muchadela torre dijo...

Sos increible Tus palabras me hicieron emocionar.

Gracias por ser mi amigo.

Ñoco Le Bolo dijo...

Saludos

Ñoco Le Bolo dijo...

Pero siempre...
dentro de ese mundo gris y gobalizado, con hombres carentes de rostros y nombres, hay la esperanza del arco de colores que brillan entre ellos y suponen una esperanza.

Un abrazo.