domingo, 18 de mayo de 2008

NO AL MIEDO, SI A LA PAZ Y A LA JUSTICIA

En Costa Rica hoy asistimos a una nueva lucha, la de la verdad. Una verdad escrita con los verdaderos actores de esta polémica, que ha salpicado a Costa Rica como el abanico que todo lo pringa, y se presenta como la única verdad, la de híper computadora.

Hoy cedo este espacio a mi entrañable amigo, colega de estudios, compañero de partido, para un comunicado, que desenmascara la otra verdad, la verdad que nos lleva a la justicia, y no a la mentira y la descalificación, hoy asisto a este momento de la vida política costarricense, porque no deseo bajo ninguna excusa, asistir tarde a la historia.

José Merino del Río: Diputado, Partido Frente Amplio

Colombia es un país hermano de Nuestra América, desgarrado y ensangrentado por un conflicto de más de medio siglo de duración. Hoy es el único país del Continente donde se juntan todos los conflictos posibles: guerrillas, paramilitarismo, narcotráfico, narcopolítica, parapolítica, terrorismo, que tienen prácticamente colapsado al Estado colombiano y que se constituye en un conflicto regional que afecta al pueblo colombiano y a todos los pueblos latinoamericanos.

Así las cosas, cada vez que en Colombia ha surgido alguna posibilidad, por mínima que fuera, de encontrar una salida política para la búsqueda de la paz, ha sido saludada y apoyada por la comunidad internacional y por todas las personas decentes y de buena voluntad.

En Costa Rica, las administraciones de José María Figueres Olsen (1994-1998) y de Miguel Angel Rodríguez (1998-2002), de acuerdo a las mejores tradiciones nacionales, colaboraron para que en nuestro país, a petición de las autoridades colombianas, pudieran llevarse a cabo conversaciones entre representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), del gobierno colombiano, del gobierno de los Estados Unidos y lógicamente, conversaciones políticas de los representantes diplomáticos de la insurgencia colombiana con diversos sectores políticos y sociales de la sociedad costarricense, en el contexto de esa búsqueda de una salida pacífica al cruento y prolongado conflicto colombiano. La esperanza de que eso iba a ser posible era la foto del presidente colombiano, Andrés Pastrana, con el jefe de las FARC, Manuel Marulanda.

Fue en esos años y en ese contexto, que siendo yo diputado de la República me entrevisté con los representantes de las FARC, en mi despacho en la Asamblea Legislativa y en el Ministerio de Relaciones Exteriores con el entonces ministro don Roberto Rojas. Eran reuniones públicas, como tantas que en esas fechas tenían lugar en nuestro país, en que era normal ver a representantes de las FARC reunidos con expresidentes, exministros, exdiputados y una amplia diversidad de representantes de la sociedad civil.

Desgraciadamente esas negociaciones finalmente fracasaron, y el sueño de la paz para Colombia que parecía cercano y realizable se volvió a romper. Nos debemos sentir orgullosos como país de haber puesto nuestro grano de arena en ese esfuerzo.

A partir de ese momento no volví a tener ninguna relación, ni ningún contacto con las FARC. Esa es la verdad. No digo estas cosas porque tenga que defenderme de nada ni ante nadie. Mi vida personal y pública es transparente. Soy un hombre que lucha de frente en defensa de los ideales en los que creo, soy de izquierdas y pienso que el futuro de la humanidad, si es que sobrevivimos a tanta catástrofe acumulada, pasará por el socialismo, a pesar de que soy consciente también de los crímenes que se han cometido en su nombre. Rechazo, venga de donde venga, ese cinismo, que por cierto no puede atribuírsele a Maquiavelo, un político moral, de que el fin justifica los medios. Si el fin es noble, los medios no pueden, no debieran, pervertirlo; por eso no puedo aceptar que la muerte o el sufrimiento de gente inocente, llámese terrorismo de Estado o insurgente, el hambre, la extrema desigualdad, la opresión, la discriminación, el secuestro, la extorsión o cualquier otro tipo de violencia contra la gente o contra la naturaleza, sean métodos de lucha política que podamos tolerar y permanecer indiferentes. Si siempre han sido métodos odiosos en la dominación secular de un capitalismo salvaje, explotador y depredador, no dejan de ser igualmente, o más aún, odiosos cuando se cometen en nombre de la libertad y de la justicia.

No entro ahora a la polémica internacional sobre la computadora y sus correos, cuya propiedad y autoría se atribuye al asesinado comandante de las FARC, Raúl Reyes. La misma INTERPOL ha reconocido que el ejército colombiano, después de bombardear e invadir territorio ecuatoriano, no respetó "los principios reconocidos internacionalmente aplicables al manejo ordinario de pruebas electrónicas por parte de los organismos encargados de la aplicación de la ley", y agrega que " la verificación realizada por la INTERPOL de las ocho pruebas instrumentales citadas no implica la validación de la exactitud de los archivos de usuarios que contienen, de la interpretación que cualquier país pueda hacer de dichos archivos, ni de su origen", para concluir que "la veracidad o exactitud del contenido de cualquier prueba se establecen en el marco de un procedimiento judicial de ámbito nacional o internacional". Esto es, como diría Günter Grass, un cuento largo, sólo el paso del tiempo establecerá la verdad.

Ahora lo que me interesa es dejar establecida mi verdad. Por dos razones, la primera: mis relaciones con las FARC se circunscribieron única y exclusivamente, como afirmé más arriba, a las que sostuve en el contexto de las amplias y diversas conversaciones para la paz que se desarrollaban en Costa Rica en el cruce de las dos administraciones indicadas; y la segunda: cualquier otra versión, no sólo sería una mentira absoluta, sino algo más grave, un intento de criminalizar a mi persona y al Partido Frente Amplio, para tratar de obstaculizar que el sólido prestigio ganado en nuestras luchas contra la corrupción y en defensa de los interereses del país y de las mayorías populares, se traduzca, como ya está ocurriendo, en la construcción de una fuerza política en capacidad de dar un aporte sustancial a la derrota de los neoliberales. Y hay una tercera razón, que trataré de dilucidar en la Comisión de Investigación de la Asamblea Legislativa, de la cual soy miembro: ¿Quién quiere callar al diputado José Merino para que este país no avance en el conocimiento de la verdad sobre el narcotráfico y el lavado de capitales, y las redes político-empresariales cómplices?

Alguien quiere seguir jugando la carta del miedo. Pero nadie logrará ni callarme, ni comprarme, ni doblegarme.

10 comentarios:

mi despertar dijo...

Como siempre es un placer leerte, leer tus letras y en especial hoy leer a tu amigo.

Siempre aprendo cuando vengo,espero que a vos te pase lo mismo.


Lindo dia en Miami Hay sol ,brisa fresca entra por la ventana. La vela se ha apagado porque es de día. Volverá esta noche cuando ponga en acción mis pensamientos.
Abrazos

Terox dijo...

Pues en efecto, la mera lista no dice nada. Faltan los contextos comprometedores.

Ojalá que esas frases con las que Merino cierra no se queden en "agua de borrajas", como la lista de Berrocal...

Daniel Calvo dijo...

Roy muy interesante el post y gracias por compartir las palabras del diputado Merino con nosotros.

Las palabras del diputado Merino me parecen sabias y sobre todo oportunas en el contexto actual.

Comparto a plenitud su sentimiento de solidaridad con el país colombiano, no puedo decir si creo en que tiene o no tiene nexos con las FARC, pero quiero creer que no además le doy el beneficio de la duda ó del principio legal in dubio pro reo.

No obstante si me parece lamentable el papel de victimización, de complot en su contra, que quiere tomar no sólo él, sino figuras como Rodrigo Alberto Carazo.

Creo que es sencillo endilgarle todo a la "campaña del miedo", que no pasa de moda en la jerga de la oposición, preferiría que Rodrigo Alberto Carazo rindiera cuentas tal como muy bien lo hace en ese artículo el diputado Merino, y que estos luchen y exijan, que se aclaren los nublados del día para bien de todos, antes de decir que todo es culpa de la "campaña del miedo".

Saludos

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

m despertar:
Gracias por la visita.
Saludos

Terox:
Lo bueno de Merino es que nunca deja sus palabras al viento, eso se lo aseguro, el es un hombre transparente y de lucha frontal.
Saludos


Daniel:
Pues la campaña del miedo es algo que vivimos todos los días, como decía Mafalda los que tienen el sartén por el mango, son los que controlan el discurso dominante.
Merino no va hablar de campañas de miedo para solo defenderse, usted sabe el nivel intelectual de ese hombre.

Pero si es sospechoso esa campaña mediática en contra de todos los que se reunieron con las FARCS, desde presidentes, ministros, diputados y hasta personas de la sociedad civil andan por ahí pringadas.

Lo que yo veo muy rescatable con todo esto, es que al final debemos aprender a ser claros, y nuestra clase política deberá aprender, que hacer cosas en secreto tiene sus consecuencias muy serías, ya que permite, no solo que unos se victimicen, sino para sembrar dudas, y permitir que se desarrollo un macartismo y una cacería de brujas a lo más extremo.

Debe ser claro y transparente en todo el acontecer político de nuestro país.

Al final lo que dijo Berrocal que había una lista de costarricenses era cierto y la más altas esferas de este gobierno lo negó hasta el cansancio, o sea si Berrocal lo sabía, entonces como Rodrigo Arias y OAS, lo negaron.
Saludos

Terox dijo...

Pobre OAS, si la ensarta pierde y sino también. Si Berrocal hubiera salido con esta lista en la Asamblea, se lo hubieran comido vivo por jetón... él fue el que armó todo el tanate, y ya se dice que por los chalecos (sin mangas)...

fede dijo...

Muy acertado el comentario del diputado Merino. Antes del 2001 antes de ser declarada ente terrorista primero por EEUU y posteriormente por la Comunidad Europea, a las FARC como dice Merino se le consideraba una organización guerrillera más. La administración Clinton apoyo la mediación de paz entre el gobierno de Pastrana-FARC, es más están las famosas fotos de la selva donde aparecen reunidos efectivamente Pastrana y Marulanda. Algo muy parecido a los acuerdos de paz en Centroamérica en los 80´s, donde los líderes de la izquierda y el gobierno se reunían con interluctores por la paz en Costa Rica. Como dice el diputado Merino en el artículo, desde con el, al excanciller Rojas, los expresidentes Carazo y Arias y todos aquellas que creyeran en una salida pacífica al lamentable conflicto colombiano que ya dura 6 décadas. Sin embargo pasados los hechos del 11 de septiembre cuando los EEUU declaran su guerra total al terrorismo en todos los rincones del planeta incluyen a las FARC como organización terrorista y avalan el famoso Plan Colombia de ayuda militar donde actualmente, este país suramericano es el cuarto receptor de ayuda militar de los EEUU después de Israel, Egipto y Irak. Sin embargo nuestros medios de prensa y el gobierno han actuado muy falsamente en este asunto de las FARC y se han de la vista gorda a esos momentos cuando se buscaba una salida al conflicto por medios pacíficos y los guerrilleros no eran considerados parias como por el actual gobierno de Bush II. Como aduce el diputado en su artículo el gobierno y los grupos conservadores utilizan esta campaña para eliminar a sus contrincantes. No olvidemos que en el pasado el expresidente Arias se reunió en San José no solo con líderes de las FARC sino con el fallecido líder de las AUC, Carlos Castaño.

Warren Lee dijo...

Mis respetos y saludos, Roy, para Merino...

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Fede:
Por eso la descalificación y la campaña del miedo esta tan presente, algo que Daniel Clavo no la ve y más bien cree que los actores/afectados, de toda esta trama se victimizan ante los medios.

Claro que todo fue en un contexto de la búsqueda de la paz, algo que aún algunos no lo han entendido.

Buen comentario Federico.
Saludos

Warren Lee:
Es un hecho que le daré tus saludos.
Gracias

jaguar del Platanar dijo...

Me parece oportuna la aclaración de Merino. No veo con buenos ojos como los diarios publican a cuenta gotas medias verdades para sembrar cizaña en la gente y satanizar sin conocer todos los detalles.
Mucha gente se reunió con las FARC antes de ser denominada organización terrorista, con el fin de aportar al proceso de paz en el pueblo colombiano. Pero esas reuniones vienen ahora a hacernos creer que fueron para planear qué? guerrillas en CR o algo similar. Lo que hay es una clara intención de vincular a algunos de los que se reunieron con las FARC y tacharlos de terroristas, así de simple. Concuerdo en que esto se llama "campaña del miedo", yo le añadiría "y de desinformación".
De las reuniones de Arias y otros políticos nada se habla... ¿por qué? ¿Y de las reuniones con miembros de las AUC?

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Jaguar del platanar:

Informan lo que les convienen, no sé como otros no ven el juego mediático, con campañas de miedo y desinformación que se dan desde los centros de poder y de los que ejercen el discurso dominante.
Saludos