jueves, 4 de diciembre de 2008

Estado: Crítico - Voces de la guerra en el este de Congo


Cosas de negros

Automóviles imbatibles, jabones prodigiosos, perfumes excitantes, analgésicos mágicos: a través de la pantalla chica, el mercado hipnotiza al público consumidor. A veces, entre aviso y aviso, la televisión cuela imágenes de hambre y guerra. Esos horrores, esas fatalidades, vienen del otro mundo, donde el infierno acontece, y no hacen más que destacar el carácter paradisíaco de las ofertas de la sociedad de consumo.

Con frecuencia esas imágenes vienen del Africa. El hambre africana se exhibe como una catástrofe natural y las guerras africanas no enfrentan etnias, pueblos o regiones, sino tribus, y no son más que cosas de negros. Las imágenes del hambre jamás aluden, ni siquiera de paso, al saqueo colonial. Jamás se menciona la responsabilidad de las potencias occidentales, que ayer desangraron al Africa a través de la trata de esclavos y el monocultivo obligatorio, y hoy perpetúan la hemorragia pagando salarios enanos y precios de ruina. Lo mismo ocurre con las imágenes de las guerras: siempre el mismo silencio sobre la herencia colonial, siempre la misma impunidad para los inventores de las fronteras falsas, que han desgarrado al Africa en más de cincuenta pedazos, y para los traficantes de la muerte, que desde el norte venden las armas para que el sur haga las guerras.

Durante la guerra de Ruanda, que brindó las más atroces imágenes en 1994 y buen parte de 1995, ni por casualidad se escuchó, en la tele, la menor referencia a la responsabilidad de Alemania, Bélgica y Francia. Pero las tres potencias coloniales habían sucesivamente contribuido a hacer añicos la tradición de tolerancia entre los tutsis y los hutus, dos pueblos que habían convivido pacíficamente, durante varios siglos, antes de ser entrenados para el exterminio mutuo.
Eduardo Galeano.

No puedo olvidar al África el continente donde el primer ser humano se puso de pie y camino por esta tierra bella que hoy sigue desangrándose sin misericordia de parte del ser humano. Que habrá que hacer para que esto cambie, hoy me uno al esfuerzo de Médicos sin fronteras apoyando esta campaña mundial para que recordemos que África nos espera.

Asustados, enfermos o heridos, acosados por la violencia y con sus casas saqueadas y sus familias dispersas, la lucha por la supervivencia de los habitantes de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur pasa prácticamente desapercibida. Médicos Sin Fronteras pone en marcha una campaña de información en Internet a través de la web "Estado: Crítico" (http://www.condition-critical.org/es/)



Crisis humanitaria de tiempo atrás

La crisis humanitaria no comenzó el mes pasado o el año pasado. Durante años, la guerra ha devastado los Kivus. Varios grupos armados y el Ejército nacional congoleño han estado luchando los unos contra los otros, ligando el destino de los habitantes de la zona a sus enfrentamientos y bailes de alianzas. La comunidad internacional no ha dado ninguna prioridad al conflicto en esta región y poco se ha hecho para responder de forma eficaz a la emergencia. “Cuando yo nací ya había guerra. Y aún sigue. El futuro es morir. Hoy tengo 18 años. Ya lo ves, es terrible”. Louis, paciente con malaria.

Cédric Gerbehaye/Agence VU - 2008-12-04

Sin fuerzas para huir

La última escalada de violencia en los Kivus ha devuelto a los titulares el olvidado conflicto en el este de RDC. Durante poco tiempo en todo caso, y con informaciones a menudo más centradas en los movimientos políticos, las campañas militares y los debates internacionales que en las devastadoras consecuencias que la guerra tiene para una población civil ya al límite. En "Estado: Crítico" encontramos historias de niños que sueñan con poder volver algún día a la escuela, de padres que huyen de la guerra junto a sus familias y de gente que está tan cansada de huir que ya no tiene fuerzas para hacerlo una vez más. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, que luchan cada día por sobrevivir. “Destruyeron nuestras casas. Nuestros hijos corrieron en todas direcciones y no sabemos dónde están. No tenemos marido ni esperanza de encontrar a nuestros hijos porque no sabemos ni dónde buscar. Esto es el fin, y lo aceptamos”. Nyrahabima y Nyirabtyago, desplazadas, ambas de unos 70 años de edad.

Cédric Gerbehaye/Agence VU - 2008-12-04

Familias rotas

La situación de la población civil en los Kivus es extremadamente preocupante, en especial la de quienes sufren desplazamiento constante. Ngarambe Rukambika, de 49 años de edad, acompaña a su hijo de nueve meses en el hospital de Masisi (Kivu Norte). El pequeño fue herido de un disparo en la pierna, en el mismo ataque en el que su madre, que cargaba con él a la espalda, resultó muerta. Toda su familia se ha dispersado.“Mi hijo se llama Sansón. Tiene 9 meses y su madre lo cargaba siempre a la espalda. Un día se vio envuelta en un tiroteo e intentó escapar. Fue alcanzada por una bala y esa misma bala hirió también al niño. Aquel día mataron a seis personas en el pueblo. Busqué a nuestros hermanos y enterramos a mi mujer y luego yo me marché a pie, cargando con mi hijo a la espalda, subiendo una colina tras otra...”.

Cédric Gerbehaye/Agence VU - 2008-12-04

Ayudar ante la falta de ayuda externa

Algunos desplazados llegan a asentamientos relativamente estables, mientras que otros se concentran en zonas aisladas más tranquilas o buscan refugio con familiares. Otros muchos se han vuelto “invisibles”, escondidos en el bosque y atrapados entre grupos armados. Y frente a la ineficaz respuesta humanitaria de la comunidad internacional, que hasta hace poco incluso daba por concluida la guerra en Congo, algunos responden a la guerra permanente ayudando a sus convecinos con lo poco de que disponen.

Cédric Gerbehaye/Agence VU - 2008-12-04

Desplazados y sin refugio

Muchos desplazados siguen necesitando con urgencia comida, agua potable, asistencia médica y suministros básicos como mantas, kits de higiene y materiales de refugio. Los últimos combates han provocado el empeoramiento de una situación sanitaria que ya era grave, y los equipos de MSF están detectado casos de cólera en niveles y localizaciones distintos de los habituales.“Antes de venir al campo era profesor. Huimos por culpa de la guerra. No hemos podido volver a nuestra casa. Aquí ni siquiera tenemos mesa para comer y no tenemos retrete. Pero tenemos que mantener la esperanza. Y necesitamos ayuda para vivir dignamente, porque no fuimos nosotros quienes provocamos la guerra. Frente a los ojos del mundo, pedimos ayuda. Si la guerra terminara, podríamos volver a nuestros trabajos y vivir nuestras vidas en paz”. Albert y Anastasia, matrimonio de desplazados, tienen ocho hijos.

Cédric Gerbehaye/Agence VU - 2008-12-04

Un mes después de que estallase el enésimo conflicto armado en el este de la República Democrática del Congo (RDC), todavía parece lejano que el Gobierno de Joseph Kabila y los rebeldes tutsis de Laurent Nkunda alcancen un acuerdo político, pero, en todo este tiempo, más lejana ha estado la movilización internacional para ofrecer la ayuda humanitaria necesaria para una población civil que es la primera víctima de los enfrentamientos. Y lo peor de esta situación es, precisamente, el tiempo. Cientos de miles de personas llevan 15 años aguantando en un escenario de emergencia bajo las penurias y las atrocidades de una guerra que nunca acaba.

El este de Congo es el gran olvidado de esta guerra. Allí se hacinan decenas de miles de desplazados que malviven en campamentos bajo condiciones precarias. Son los habitantes de los Kivus, llamados así por las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, enclaves codiciados por sus recursos naturales por vecinos como Zaire, Ruanda y Uganda pero verdaderas bases de pobreza y desesperanza del África Central desde la década pasada.

En esa rica zona por la que extiende la cuenca del río Congo y las montañas de Virunga, Naciones Unidas (ONU) ha constatado la violación de los derechos humanos por todas las partes involucradas en el conflicto, tanto los soldados del Ejército -que se dan al pillaje, el asesinato y la violación mientras se baten -, como los 6.000 hombres de Nkunda, los hutus organizados o las milicias progubernamentales Mai Mai. Los habitantes de los Kivus son, a ojos de Naciones Unidas (ONU) y varias organizaciones humanitarias que operan en la zona, los tristes protagonistas de una de las situaciones humanitarias que con más urgencia necesitan ayuda exterior. Pero a ojos del exterior, no existen.

Ante esta falta de atención internacional, la organización Médicos Sin Fronteras, que opera en la zona en distintos campamentos, ha puesto en marcha hoy una página web para dar voz a las víctimas del conflicto. Su nombre: Estado: Crítico (www.condition-critical.org/es/). El casi nulo eco de los medios de comunicación y organismos políticos sobre la abominación diaria a la que población civil congoleña de los Kivus es sometida se intentará superar recogiendo testimonios de estos protagonistas anónimos desde hospitales, clínicas y campos de desplazados durante un año.

A través de vídeos, fotogalerías, entrevistas, blogs y noticias de terreno, el portal de Internet recopila testimonios que dan cuenta de la emergencia diaria en la que viven los habitantes de Kivu Norte y Kivu Sur. El fotógrafo ganador del premio World Press, Cédric Gerbelage, ha colaborado con imágenes sobre el terreno.

No menos de tres millones de civiles murieron en el Congo a lo largo de la guerra de cuatro años que está en suspenso desde fines de 2002.

Murieron por el coltan, pero ni ellos lo sabían. El coltan es un mineral raro, y su raro nombre designa la mezcla de dos raros minerales llamados columbita y tantalita. Poco o nada valía el coltan, hasta que se descubrió que era imprescindible para la fabricación de teléfonos celulares, naves espaciales, computadoras y misiles; y entonces pasó a ser más caro que el oro.
Eduardo Galeano.

¿Cuánto tiempo deberá esperarnos más África? Si deseas ver el video en grande y mejor resolución: Dale click AQUI, video completo.

La organización Médicos Sin Fronteras pone en marcha desde hoy una página web que recoge los testimonios de los desplazados en Kivu.

Créditos y fotografías: El Páis.

17 comentarios:

Steki dijo...

Ayyy, Roy, cuánto dolor!
Qué terrible realidad.
Loable la misión y la tarea de los Médicos sin Fronteras y de tantos otros anónimos que no conocemos y que dejan la vida en ello.
Te felicito por este post.
Un abrazo de luz para ti.
BACI, STEKI.

lichazul...elisa dijo...

roy

la guerra
ese monstruo grande que pisa fuerte
es un dragón hambriento de cuerpos y almas inocentes...

un abracito de paz
esa que tanto se pide y que pocos dan.

©hannibal dijo...

Roy, sabías que las fuerzas de paz enviadas por la ONU tienes la orden no intervenir cuando se presenta un conflicto armado, incluso si esta intervención es necesaria para proteger a los civiles.
Es absurdo.

¿Para que tanta parafernalia por parte de los extranjeros?
África necesita liberarse desde dentro, lo africanos deben de buscarse un líder que una. Es urgente. De lo contrario seguirán con sus conflictos, incluso si los extranjeros salen del país.

saludos
hannibal

Capricornio dijo...

El conflicto racial, cultural y religioso es algo que ya deberiamos superar como especie humana... aún hay tanto escondido y tantos que callan y sufren.

*PD. Chayotero de corazón. Claro y tengo 2 post de chancletas. busca el término y capricornio en google y los verás. Saludos.

Anónimo dijo...

Pero tranquilos, que estamos "estrenando planeta" con la elección de Obama.

Qué ingenuidad, gente, qué ingenuidad...

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Steki:
La misión de Médicos sin fronteras es digna de admirarse.
Saludos

Lichazul…elisa:
Pisa muy fuerte y todos merecemos vivir en paz hasta con nosotros mismos.
Saludos

Hanninal:
Extraño nombre fuerzas de paz si ven matando a inocentes. Pues en parte tienes razón cada pueblo debe buscar su camino, pero que pasa cuando los poderosos locales se alían con grandes empresas para saquear los productos y riquezas de estas naciones, o como crearon fronteras a la gran nación africana.

Debe haber una gran responsabilidad de las naciones poderosas, que en su afán por el petróleo, los diamantes de sangre exhibidos en los cuellos de los multimillonarios o del COLTAN que muchas veces los que vivían en esos terrenos nunca supieron por que murieron ya que había algo más valioso que el oro bajos sus pies.
Todos debemos liberarnos, pero muchas veces hay intereses económicos y estratégicos tan poderosos que les conviene que las cadenas del odio y la guerra sigan devorando niños, mujeres ancianos y hombres en la bella África.
Saludos

Capricornio:
Esos odios raciales, religiosos, culturales, son los que más han matado a lo largo de la historia de la humanidad.
Saludos

Anónimo:
Creo que planeta no estamos estrenando aún y menos un nuevo gobierno en los EEUU, hasta el 20 de Enero se empezara a darle una nueva oportunidad al mundo global, que se dé o no, pues ahí veremos, hay que empezar de cero y aún no arranca la esperanza.
Bienvenido
Saludos

Anónimo dijo...

Hola, Roy.

No quise sonar grosero con lo de estrenar planeta. Es sólo que me da una sensación muy fea ver a tanto político ilusionando a la gente para nada.

Tal vez Obama sí represente un cambio. Como bien decís, hay que empezar de cero.

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Anónimo:
Muchos tenemos muchas expectativas, ojala se cumpla aunque sea una de todas, con eso me doy más que sastifecho.
Saludos

Alimontero dijo...

♫♫♥..solo le pido a Dios, que la guerra no me sea indiferente, es un mounstruo grande que pisa fuerte, la pobre inocencia de la gente... ♫♫♥
Y como dice Hannibal, esto tiene que empezar desde adentro...como todo! si estamos primero en nosotros mismos, todo fluye solo, por ley natural...Africa está cansada, ...dormida!
Tambien confío en Obama...sus ancestros!
Muchas gracias Roy por tu generosidad dando a conocer esta "brutal" realidad!
Un abracito.. y gracias por estar!!

Ali

Cornelivs dijo...

Buen post.

Mi admiración y mi respeto hacia "Medicos sin fronteras", asi como todas las ONG que combaten noblemente contra la guerra, contra el hambre y contra la miseria.

Un abrazo.

Ñoco Le Bolo dijo...

Sin palabras

Nos duele África

Un abrazo
_________
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María José dijo...

Roy:
Al oeste del Congo, al este del Congo, al norte del Congo y al sur del Congo.
Eso que nos cuentas, esa tragedia, esas injusticias, desgraciadamente ocurren en la mayor parte de África.

Un saludo.

PAOLA dijo...

Roy, cuanto dolor y cuanta injusticia pisando nuestras utopias, cuantos inocentes que siguen masticando errores de adultos insanos.
Cuanta realidad derramada en este post, para acercarnos a personas cuyo amor incondicional hacen que formen filas entre medicos o voluntarios.
siempre admiro tu capacidad de aislar noticias y darles un toque de humanidad.
Te dejo un abrazo enredada en mis laberintos que resultan tan naif al lado de esto.

AriaDna dijo...

Me quedo sin palabras roy

Te dejo un cariño y un montón de besazos

Roberto Escalante dijo...

Hola Roy, un gusto estar de nuevo en tu espacio. Me impresiona todo lo que pasa en nuestro pequeño mundo y lo que traes a cuenta es una realidad que debemos tener presente para ayudar de alguna manera a mejorar tal situación...Saludos!

Pedro dijo...

Están masacrando a nuestros hermanos, quitándoles el derecho más fundamental de todos, el de la vida, y mientras nosotros qué hacemos, siento rabia, impotencia, sed de justicia, o de vengaza, ya ni lo sé.
Llevo años apoyando la causa de Médicos sin Fronteras, pero no es suficiente, hay que subir más alto, pero no sé cómo, no sé si se podrá siquiera. Este mundo es un asco y sólo me queda la esperanza de ofrecer amor a todo el que se me acerque, no sé qué más hacer, de verdad, no lo sé.
Desde mi impotencia te deseo lo mejor para ti y para la humanidad.
Un fuerte abrazo.

©hannibal dijo...
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